Sin banda propia y con un crecimiento más pausado que otras cofradías, la del Santo Sepulcro mantiene sin embargo una de sus mayores fortalezas: la estabilidad. Sus masa social continúa aumentando poco a poco mientras consolida algunos uno de los actos más singulares de la Semana Santa de Logroño, como la ceremonia de Limpieza y Veneración durante la mañana del Miércoles Santo en la concatedral de La Redonda.
En ella se aprecia el mimo para preservar un legado patrimonial que envidian otros territorios, tal y como quedó patente a raíz del hermanamiento -hace ahora tres años- con la hermandad del Santo Entierro de Sevilla. El ciclo de actos tendió puentes entre ambas ciudades y, sobre todo, contribuyó a la puesta en valor del conjunto escultórico del Sepulcro, como reconoce David Rioja, hermano mayor de la cofradía logroñesa.

David Rioja, hermano mayor de la cofradía del Santo Sepulcro. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
– ¿Cómo está siendo esta Cuaresma para la cofradía?
– Este año la hemos tenido más tranquila que en los anteriores. Veníamos de tres cuaresmas muy intensas por la exposición del Sepulcro en Sevilla, la llegada de imágenes sevillanas a Logroño y todo el proceso de hermanamiento con la cofradía del Santo Entierro hispalense. Así que en esta ocasión nos hemos permitido un pequeño descanso, que también tocaba.
Aun así, hay muchísimos actos organizados por distintas cofradías, que a veces incluso se solapan y tenemos que ir un poco a la carrera. Pero eso es buena señal: significa que la Semana Santa de Logroño está viva.
– ¿Cómo está su hermandad en lo social?
– Estamos creciendo poco a poco. Somos alrededor de 275 hermanos y este año han entrado nueve nuevos cofrades. Es un crecimiento más lento que en otras cofradías, quizá porque nosotros no tenemos banda, que suele ser un gran foco de atracción para los jóvenes, pero lo positivo es que los hermanos que se suman suelen quedarse. Hace una década notamos un pequeño descenso en el número de cofrades, pero ahora el momento es muy bueno.

– ¿Cuáles son, a su juicio, las razones que lo explican?
– Hace unos años mucha gente aprovechaba esos días para irse de vacaciones. Pero con la pandemia, entre el COVID y la situación económica, muchas personas redescubrieron la Semana Santa de su ciudad. Y cuando vuelves a vivirla te das cuenta de que aquí también hay una Semana Santa muy importante, que no hay necesidad de desplazarse a otros territorios para disfrutar las procesiones.
– ¿Cuál es el poso de su hermanamiento con el Santo Entierro?
– En primer lugar, ayudó muchísimo a poner en valor nuestro patrimonio. Cuando llevamos el Sepulcro a Sevilla y lo vieron allí nos dimos cuenta de que lo valoraban incluso más que nosotros. Nos hizo abrir los ojos y entender que en Logroño tenemos piezas de gran calidad artística.
Después de la exposición en Andalucía y de la que hicimos aquí con sus imágenes de duelo, firmamos el hermanamiento. Seguimos en contacto constante; hablamos al menos una vez al mes. Más que una relación institucional, se ha convertido en una amistad entre personas.

La urna del Santo Sepulcro, junto a las imágenes del grupo escultórico del Santo Entierro de Sevilla en La Redonda, en el año 2024. FOTO: Daniel Ortiz.
– Incluso llegaron a procesionar junto ellos en Sevilla.
– Fue una experiencia muy intensa. Terminamos nuestra procesión en Logroño, cogimos un avión sin dormir y participamos en la suya en Sevilla. Fueron más de cinco horas de procesión después de toda la noche en vela, pero mereció la pena. Me sorprendió mucho la forma de vivir su Semana Santa: la presencia de gente en las calles, el silencio, la intensidad con la que lo sienten… es distinto. Ellos están en la ‘Champions’ de la Semana Santa popular, pero a nivel artístico nosotros también tenemos tallas excepcionales.
– Para entenderlo, basta con asomarse al acto de Limpieza y Veneración del Santo Sepulcro en La Redonda.
– Es uno de los momentos más importantes para nosotros. Durante muchos años fue algo muy íntimo entre cofrades, pero poco a poco se ha abierto al público y cada año atrae a más gente, hasta el punto de que la concatedral se queda pequeña. Solemos preparar unas 200 invitaciones y aun así se quedan cortas. Si la capilla fuera el doble de grande seguramente también la llenaríamos.

Limpieza y Veneración del Santo Sepulcro de Logroño. EFE/ Raquel Manzanares
– ¿Dónde recomendaría al público presenciar su procesión el Viernes Santo?
– Para mí, el momento más emotivo es el acto interno que tenemos justo antes de salir. Ese momento de silencio con las luces apagadas, el toque de corneta y trompeta… La salida a la Plaza del Mercado es muy especial. Las puertas se abren y salimos de la Redonda en total oscuridad y, además, se produce el encuentro con la Virgen de la Soledad. Es un momento muy bonito y muy intenso para quienes lo ven desde fuera.


