Semana Santa

Carlos García: «La ilusión que se respira este año en la cofradía es enorme»

SANTA CRUZ (MARISTAS)

Carlos García Zamora, presidente de la junta gestora de la cofradía de Santa Cruz (Maristas).

La Cofradía de la Santa Cruz afronta esta Semana Santa con una notable renovación interna. Con cerca de una veintena de nuevos hermanos -uno de cada diez de sus cofrades se estrena este año- la hermandad vinculada al entorno marista vive una etapa de ilusión y crecimiento marcada por nuevas iniciativas solidarias y por el fortalecimiento de los lazos entre cofradías.

Y lo hace inmersa en cambios de profundo calado: con el hermano marista Carlos García Zamora al frente de una junta gestora por falta de candidaturas en el último proceso electoral y con un más que probable traslado a la parroquia de Santa Teresita en el horizonte. No será, en cualquier caso, antes de Semana Santa. Pero la hermandad ya tiene un lugar reservado en el templo y estudia cómo organizar su llegada al mismo.

– ¿Qué sensaciones va dejando esta Cuaresma en la cofradía?

– Conforme se acerca la Semana Santa los preparativos se intensifican y empiezan a aflorar un poco los nervios, porque el tiempo corre que vuela. Pero, sobre todo, hay mucha ilusión. En la Cofradía de la Santa Cruz veo muchas ganas de que lleguen las procesiones, no solo la nuestra, sino también de participar en todo lo que podamos a lo largo de la semana.

Además, tenemos algunos actos novedosos y estamos detectando una respuesta muy bonita dentro de la cofradía. Aproximadamente el 10 por ciento de los cofrades son nuevos este año. Para nosotros es algo excepcional y se nota en los ensayos, en los encuentros, en la forma en que la gente está preparando todo.

– Desde el inicio de la Cuaresma el Stabat Mater preside el colegio… y esta misma semana la Virgen del Rosario ha encontrado un acomodo especial durante los prolegómenos de la Semana Santa.

– Esa es una de las novedades de este año. Hemos instalado a la Virgen del Rosario en la iglesia de San Bartolomé para que pueda recibir culto durante estos días. Es una imagen muy bonita y el sacerdote responsable del templo nos ha permitido colocarla en un altar. La gente está encantada de ir, vestirla, prepararla y rezarle.

– Para una cofradía de su tamaño, incorporar a una veintena de nuevos hermanos son palabras mayores.

– Nos ha sorprendido mucho. La mayoría son gente joven, aunque también hay personas que estuvieron hace tiempo y han decidido volver. Y hay detalles muy bonitos: uno de los últimos inscritos, por medio de su abuela, es un bebé de seis meses. Eso demuestra la ilusión de las familias y también la tradición que existe en torno a las cofradías.

Muchas veces los padres apuntan a los hijos, luego esos hijos apuntan a sus propios hijos y así se va manteniendo una memoria familiar. Pero no es solo tradición: también hay un deseo de cultivar valores cristianos. Nosotros insistimos mucho en que salir en una procesión no es para lucirse, sino para dar un testimonio conjunto de fe.

– ¿De dónde proceden esos nuevos hermanos?

– Pues, pese a lo que pueda parecer, no vienen mayoritariamente del colegio, aunque el vínculo con Maristas es total. Muchos llegan por contagio de amigos cofrades y también por la atracción de la banda. La banda siempre llama la atención y además tiene un ambiente muy bueno, muy familiar, muy alegre. Eso se nota mucho. Por otro lado, la mayoría de las nuevas incorporaciones este año son mujeres, muy dinámicas y con mucho entusiasmo. Algunas proceden de Rumanía y viven con mucha intensidad el aspecto religioso.

– Es curioso ese dato, pues en Rumanía es mayoritaria la iglesia ortodoxa.

– Es así. Al final ambas iglesias compartimos lo esencial: la fe en Jesucristo y el deseo de vivir una vida cristiana. Puede haber diferencias culturales o formales, pero no de fondo. Para nosotros eso no ha supuesto ningún problema su incorporación a la hermandad.

– En cualquier caso, resulta imposible disociar a la cofradía de la Santa Cruz del colegio.

– Exactamente. Sin el colegio y sin los maristas esto difícilmente funcionaría. La relación es fenomenal y la colaboración con la dirección del colegio es muy estrecha. Nuestra sede canónica está allí y participamos también en actividades conjuntas, por ejemplo en torno a la fiesta de San José. Nos ayudan muchísimo.

Estos días el impresionante Cristo, cuyo autor (Ramón Chaparro) murió recientemente, preside el edificio administrativo del centro. Es una talla de una fuerza enorme, que refleja ese instante justo antes de la muerte, con una expresión verdaderamente sobrecogedora. Nos gustaría mucho poder exponerlo de forma permanente, porque ahora está en el colegio y no puede ser visitado con facilidad.

– ¿Por dónde pasa esa posibilidad?

– La opción que más fuerza tiene en estos momentos es su traslado a la parroquia de Santa Teresita, junto a los pasos de otras cofradías (como la Flagelación o la Entrada de Jesús en Jerusalén). Ya hemos visto incluso el lugar donde podría colocarse, aunque el problema no es el sitio, sino el traslado: por la altura del paso, no cabe por la puerta tal y como está y habría que estudiar muy bien cómo hacerlo.

Además, no queremos que sea un traslado improvisado, sino un acto con cierta solemnidad. Hemos decidido dejar pasar esta Semana Santa y retomar después el asunto con calma.

– Hubo años en los que la hermandad hizo llamamientos para completar algunos de sus pasos. ¿Este año está más encauzado?

– Sí, estamos en una dinámica muy buena. Además, se han recuperado algunos gestos de encuentro entre cofradías. Cuando pasemos por la iglesia de Santiago, la cofradía del Nazareno nos esperará en la puerta y haremos un gesto de hermanamiento. Y cuando la procesión del Descendimiento pase por San Bartolomé, nuestra Virgen del Rosario saldrá de alguna manera a saludarles desde allí. Son detalles que hablan muy bien del momento que vive la Semana Santa en Logroño.

Todo, sin olvidar nuestra labor social. Este sábado organizamos por primera vez una cata solidaria en el espacio Lagares. Es una iniciativa nueva para nosotros y nos hace mucha ilusión. Y el sábado siguiente, en San Bartolomé, celebraremos un concierto de música sacra con el Orfeón Logroñés, que interpretará varias piezas religiosas, entre ellas el Stabat Mater. Va a ser un día muy intenso porque además esa misma tarde tendremos el acto solemne de admisión de nuevos cofrades.

– La mujer tiene también un papel muy destacado en su cofradía.

Sí, siempre lo ha tenido con mucha naturalidad. El paso de la Virgen del Rosario lo llevan fundamentalmente mujeres, aunque tampoco somos rígidos en eso y a veces participan también portadoras de otras cofradías.

Dieciséis mujeres son las portadoras del paso de la Virgen del Rosario. EFE/Raquel Manzanares

– Este año se estrena como máximo representante de la junta gestora, ¿se ve durante mucho tiempo en ese rol?

– El curso pasado ya colaboraba como representante de los maristas, pero este año me ha tocado asumir esta responsabilidad junto a una junta gestora nueva, con muchísimas ganas de trabajar y de hacer las cosas bien.

Sería importante que la propia junta vaya madurando y pueda llevar la cofradía por sí misma. Lo ideal es que la gestión recaiga en los ‘laicos’ (García Zamora es hermano marista), con el apoyo de los religiosos o del prior cuando haga falta. Mi vocación es acompañar y ayudar a que la gente descubra que merece la pena seguir a Jesús. Hasta ahora lo he hecho con jóvenes en los colegios y ahora me toca hacerlo con este grupo de jóvenes no tan jóvenes.

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