Los primeros pétalos blancos de los almendros comenzaron a aparecer hace ya más de un mes en el campo riojano, pero ha costado que esta floración se generalice. Ahora la estampa se completa con esos árboles que ya se han despojado de sus flores y con los que todavía las conservan, todo en función de las variedades de los frutos, ya sean tardías o tempranas. Esta floración, además, ha coincidido con varios episodios de lluvias a lo largo de todo el mes de febrero que dejan buenas reservas hídricas en el campo, pero a su vez también agravan el riesgo de infección por la enfermedad de la monilia.
David Escudero todavía no ha podido entrar a sus fincas para aplicar los tratamientos necesarios por el barro que hay, pero celebra el buen estado que muestran los árboles: «Están espectaculares, sobre todo los almendros de secano, y es que han tenido una floración muy buena, como hacía años que no había, porque el año pasado llovió mucho y hay buenas reservas». Así lo relata este agricultor de Grávalos en el nuevo programa del podcast La Voz del Agro.
Lo que está claro es que las sensaciones son dispares en función de la zona de producción y es que en puntos más de sierra, como esta localidad o Villaroya, el almendro viene fuerte y con gran cantidad de muestra. Escudero, que tiene plantaciones en estas zonas y también en Alfaro y la localidad navarra de Corella, apunta que a aquellas variedades tempranas, las tradicionales, el agua les ha pillado con la flor ya en el suelo, por lo que no ha perjudicado tanto. «Nada que ver a los almendros de floración tardía, con variedades más modernas, que están en plena floración. Aún así yo creo que el agua caída es buena y no deja demasiada humedad en el campo. El año pasado, por contra, llovió tanto que al final acabó siendo perjudicial porque llovía cada diez días y eso no es bueno».

Almendrera con el pueblo de Grávalos al fondo.
Sin embargo, todavía no se puede asegurar ese buen desarrollo del almendro y es que «el punto de inflexión», como indica este agricultor, «de las heladas llega con el mes de marzo, el momento más crítico una vez cae la flor y que marcara el fruto».
En lo que respecta a la incidencia de la monilia, asegura que todavía es pronto para hablar de posibles efectos, aunque en el recuerdo está presente la campaña anterior, cuando la enfermedad pegó fuerte a estos árboles. «Fue un año muy propicio para su desarrollo porque llovió justo en el momento de la floración».

Por otro lado, desde la SAT La Galera de Aldeanueva de Ebro el técnico Javier Sertucha refleja su descontento con dichas lluvias: «Los chaparrones vinieron en el peor momento. La floración iba bien, pero en variedades como soleta y belona que dentro de las tardías son las más tempranas, les pilló en plena floración y habrá que esperar a ver cómo ligan, pero en principio apunta mal la cosa porque el agua afecta mucho al pole y al crecimiento del tubo polínico. De hecho, el año pasado ya tuvimos mermas por la misma situación y creo que este año se van a repetir. Las que más se han salvado son las que florecen más tarde, como lauranne y makako».
A ello se suma el temor a la monilia y es que Sertucha apunta a la soleta como una variedad muy sensible a esta enfermedad. «Ahora lo único que queremos es que no llueva porque no podemos entrar a hacer los tratamientos que deberíamos haber hecho: un tratamiento al principio de floración con un 20 o 25 por ciento y otro con el 80 por ciento o con la caída de pétalos. Hay muchas parcelas, además, sin ningún tratamiento hecho, ni siquiera el de invierno. A partir de ahora cuando podamos entrar al campo tocará tratar contra la monilia y también para ayudar al cuajado de la flor, pero creo que va a haber gente que entre incluso con barro porque está demasiado fea la cosa», refleja.
La monilia sí dejó mermas en la campaña de 2025 en variedades como la soleta, pero considera que este año el agua aún ha venido en peor momento. «El tiempo dirá si tenemos una situación peor que la del año pasado, pero sí hay cierta preocupación. Por si fuera poco, de repente han caído todos los pétalos en cosa de un par de días, de golpe, y eso creo que tampoco es bueno».


