Los cerca de cien litros caídos entre las jornadas del pasado jueves al sábado y que derivaron este domingo en un rebosamiento del embalse de Añamaza, situado en la pedanía de Valdegutur (término municipal de Cervera del Río Alhama), han dejado otra estampa preocupante en los campos de la zona. Viñas, fincas de cereal y almendros y también esparragueras recién preparadas lucen este lunes completamente anegadas tras el paso de la borrasca Regina.
Si bien se mantiene en nivel 0 la fase de emergencia del Plan Especial de Protección Civil ante Inundaciones (INUNCAR) en el Añamaza y el Alhama tras constatar una evolución favorable en la situación hidrológica, a partir de ahora toca evaluar los daños que ha dejado esta tromba de agua llegada desde tierras sorianas y que ha golpeado más fuerte a las localidades de Cabretón y Valdegutur.

Alfredo Izquierdo es uno de los agricultores del valle de Añamaza con sembrados de cereal en esta zona a los pies de la Sierra de Alcarama y reconoce que nunca había visto el río Añamaza, que desemboca en el Alhama, bajar con tanta crecida: «Así que del cauce llegó a todas las fincas, pasando el agua de unas a otras. Lo que más urge ahora para evitar que el agua pase más tiempo en las fincas es tapar las fugas que hay o los rotos de las motas o mazones. Además, puede venir otra dana o borrasca y que empeore la situación. Las máquinas tendrían que haber venido hoy, pero si no, mañana mismo tendría que estar aquí una pala a limpiar todo esto, empezando por el cauce del río. No nos dejan quitar ni una rama o la broza que se acumula y luego pasan estas cosas…».

Entre los destrozos también están los daños en caminos agrícolas y brazales, que son pequeñas acequias que sirven para regar las parcelas agrícolas, por lo que las dificultades para los agricultores afectados se acrecientan. Izquierdo, vecino de Cabretón, incide en que hay muchas fincas afectadas y también todas las choperas que ocupan la zona entre el embalse y Soria: «Por si fuera poco, la fuerza del agua también ha hundido un puente y poco le ha faltado para llevarse por delante la depuradora». Echa la vista atrás y recuerda el año 2013 cuando una tromba de agua reventó el muro del pantano, desprendiéndose algunas rocas. «También llovió mucho en 1988, cuando aquí teníamos todo esparragueras, pero no hubo crecidas tan fuertes como la de este domingo, cuando se alcanzó el pico del caudal».

«Fue algo inesperado»
Aunque el nivel de agua haya bajado considerablemente en las últimas 24 horas, «la presa sigue sobrándose». Así lo asegura la alcaldesa de Cabretón, Rocío Vidorreta, quien recalca que desde el consistorio de esta localidad dependiente de Cervera están al tanto de cada evolución.

«Recordamos que en 2013 también hubo muchas lluvias, pero el embalse no se desbordó de esta manera. Nos avisaron de la zona soriana de que iba a bajar mucho agua pero no esperábamos tanto. Fue algo inesperado», relata.
Ante el temor de los vecinos porque la muralla del pantano pueda ceder por futuros episodios de lluvias, Vidorreta reconoce que desde la Comunidad de Regantes del Pantano de la Vega de Añamaza ya se están valorando diferentes acciones. «Sin embargo, no se podrá evaluar daños ni llevar a cabo actuaciones hasta que no descienda más el nivel del agua».


