Isabel Muñoz es la directora general del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) desde abril de 2024. Doctora ingeniera industrial por la Universidad de La Rioja, ha desarrollado buena parte de su trayectoria en la gestión sanitaria, destacando por la aplicación de metodologías de mejora de procesos como Lean y Six Sigma en el Hospital de Calahorra, donde fue directora gerente entre 2021 y 2024 tras más de dos décadas vinculada al centro. Con una sólida formación internacional y varios másteres en gestión y administración sanitaria, también ha sido asesora en el Gabinete de la Ministra de Sanidad y ha participado como docente y experta en proyectos de innovación y optimización del sistema sanitario.
– Si tuviera que elegir una palabra que defina a las mujeres de hoy, ¿cuál sería y por qué?
– Diría determinación. Hoy las mujeres tenemos cada vez más claro que queremos estar presentes, participar y decidir en todos los ámbitos de la sociedad. Se está viendo cómo muchas mujeres dan un paso al frente y rompen barreras que durante años parecían difíciles de superar. Además, creo que hay una idea muy importante detrás de todo esto: cada avance que consigue una mujer no es solo un logro individual, también abre camino para muchas otras.
– ¿Qué estereotipo sobre las mujeres le gustaría que desapareciera de una vez?
– Me gustaría que desapareciera la idea de que las mujeres tenemos que demostrar constantemente nuestra valía. Muchas veces parece que tenemos que esforzarnos más para obtener el mismo reconocimiento. Todavía arrastramos algunos prejuicios que debemos superar entre todos.
– Hay quien dice que la igualdad ya está conseguida. ¿Qué le respondería desde su experiencia?
– Que hemos avanzado muchísimo, eso es evidente, pero todavía queda camino por recorrer. La igualdad real no solo está en las leyes, también en las oportunidades y en las mentalidades. Como decía Clara Campoamor, “la libertad se aprende ejerciéndola”, y la igualdad también.
– ¿Qué le gustaría que una niña riojana de hoy pudiera hacer dentro de veinte años sin tener que plantearse si es mujer u hombre?
– Me gustaría que pudiera elegir cualquier camino con total libertad. Que si quiere liderar un proyecto, dirigir una institución o dedicarse a cualquier profesión, lo haga sin que nadie cuestione su capacidad por ser mujer. Que el talento, el esfuerzo y la ilusión sean lo único que importe.
– Si pudiera cambiar una sola cosa mañana para mejorar la igualdad entre hombres y mujeres, ¿qué sería?
– La corresponsabilidad en los cuidados y en las tareas del hogar. La igualdad empieza también en lo cotidiano, en cómo compartimos responsabilidades. Cuando eso ocurre de verdad, las oportunidades se equilibran mucho más.
– Si pudiera viajar veinte años al pasado y hablar con la niña que fuiste, ¿qué le diría sobre el futuro que le espera como mujer?
– Le diría que confíe más en sí misma, que no tenga miedo a intentar cosas nuevas y que no deje que nadie le diga hasta dónde puede llegar. Como dijo Malala Yousafzai, “un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”. La educación y la confianza en una misma abren muchas puertas.
– Si mira su sector profesional, ¿qué cambios ha visto en la presencia y el papel de las mujeres en los últimos años?
– Creo que se ha avanzado bastante en el sector sanitario, aunque actualmente, a pesar de constituir el 70 por ciento de la fuerza laboral sanitaria, solo alrededor del 30 por ciento ocupan puestos de liderazgo. Recordemos que, por ejemplo, en mi caso fui la primera mujer en dirigir el Hospital de Calahorra, y para eso tuvieron que transcurrir 21 años de vida del hospital. Afortunadamente hoy hay más mujeres presentes y cada vez también con mayor responsabilidad. Además, su voz tiene más peso en la toma de decisiones, algo que hace años no era tan habitual. La presencia femenina está ayudando a construir organizaciones más diversas y representativas.
– ¿Cree que el liderazgo femenino aporta una forma diferente de trabajar o de dirigir proyectos?
– Creo que muchas mujeres impulsan liderazgos basados en la escucha, el diálogo y el trabajo en equipo. Un liderazgo más colaborativo y empático que, en mi opinión, aporta mucho valor y enriquece la forma de dirigir proyectos.
– Muchas veces se habla de referentes femeninos. ¿Quién ha sido el suyo?
– Más que una única figura, mis referentes han sido muchas mujeres de mi entorno personal y profesional: mujeres trabajadoras, constantes y comprometidas que con esfuerzo han sacado adelante sus responsabilidades y han inspirado a otras. Como decía antes, cada avance que consigue una mujer no es solo un logro individual, también abre camino para muchas otras.


