Este domingo las calles de Logroño han vuelto a llenarse de reivindicaciones. La culpable es la marea feminista que ha tomado las calles de la ciudad, con motivo de la manifestación organizada por la Plataforma 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Y es que, si hay algo que no puede faltar en toda manifestación que se precie (además de los cánticos, que también han estado presentes a lo largo de todo el recorrido), son las pancartas. Las había más o menos coloridas, con y sin dibujos, con mensajes de no a la guerra o en apoyo a las mujeres afganas. Grandes y pequeñas, con y sin dibujo. Pero todas tenían algo en común: quienes alzaban estas pancartas al cielo lo hacían con la esperanza de que tal vez, algún día, no sea necesario salir a la calle para recordar que hombres y mujeres merecemos los mismos derechos.


