La Taberna de Correos ha cerrado sus puertas en la calle Laurel de Logroño, en un golpe significativo para el modelo del denominado ‘multipincho’ en la principal vía gastronómica de la ciudad. El establecimiento, situado en la esquina de la calle San Agustín frente a la Travesía de Laurel, fue en su momento uno de los locales más transitados de la zona gracias a una propuesta gastronómica diferente a la que tradicionalmente ha dominado en este enclave.
Ricardo García, su propietario, puso en marcha este local situado y desde un principio se implicó al máximo en el día a día de esta calle. Se marcha siendo, por ahora, el último presidente de la Asociación de Hosteleros de la Calle Laurel, puesto que ahora queda vacante y para el que ya hay sustituto.

Ricardo García, el tercero por la izquierda, en su local en una presentación de la calle Laurel con otras autoridades en un foto de archivo.
Durante décadas, la identidad de la Laurel se ha sustentado en bares especializados en un único pincho o en una elaboración muy concreta, lo que obligaba al visitante a recorrer varios locales para completar su ruta gastronómica. La Taberna de Correos rompió en parte con ese esquema al apostar por una extensa carta de pinchos, muchos de ellos disponibles en barra y otros preparados al momento en cocina.
La fórmula, más cercana a la que se observa en ciudades como San Sebastián, permitía a los clientes elegir entre numerosas opciones en un mismo local. Para ello, el bar implantó un sistema poco habitual en la Laurel durante años: cada cliente marcaba en una hoja sus elecciones con un lapicero para que la cocina preparase la comanda recién hecha, garantizando así su presentación y calidad.
Entre sus propuestas figuraban elaboraciones como tataki de atún rojo, el cigüeño de lomo con queso y bacon, las hamburguesitas, las rabas, el pulpo a la brasa, la morcilla con patatas paja o el cachopo, entre otras muchas especialidades.

Además de su variada oferta gastronómica, el local había apostado también por una cuidada selección de vinos de Rioja y de otras denominaciones de origen, junto con un sistema de conservación de cerveza que permitía servirla a la temperatura más óptima.
Con el paso de los años, el modelo del ‘multipincho’ se ha ido extendiendo progresivamente en La Laurel, con cada vez más bares que ofrecen varias especialidades para adaptarse a un público diverso. La Taberna de Correos fue uno de los primeros locales en apostar por esa fórmula en la calle logroñesa, que ahora pierde uno de sus referentes, a la espera de que un nuevo proyecto desembarque en esta emblemática esquina del buen comer.


