En Calahorra tocaba este lunes pelar patatas. Kilos y kilos, sin descanso. Ni el frío ha logrado enfriar el ambiente. Porque si hay algo que nunca falla en las fiestas de marzo de la ciudad son los calderetes, un ritual en el que las peñas se arremangan para cocinar y dar de comer a cientos de vecinos que salen a la calle decididos a no perderse nada. En la plaza del Raso, escenario este año de la cita, las cazuelas han empezado a hervir desde bien temprano. Cada peña ha defendido su receta con orgullo: unas con más cordero, otras con más chorizo, todas con ese punto secreto que convierte el guiso popular en una tradición fiestera.
Con las charangas poniendo la banda sonora, los peñistas han dejado todo preparado para que a las dos se comenzase a servir el tradicional festín. En total, 1.200 raciones que han servido para reponer fuerzas después de dos días de fiesta y para templar el cuerpo, tras las bajas temperaturas de la noche. Y la fiesta no se detiene. Este martes, la fiesta arrancará temprano con dianas, gigantes y cabezudos y la tradicional procesión y misa solemne en honor a los Santos Mártires. La mañana continuará entre sopas de ajo, zurracapote y vermús musicales repartidos por peñas y bares de la ciudad.
Por la tarde, concursos populares, conciertos y tardeos pondrán el punto y final festero antes de la concentración en la Pplaza del Raso y la bajada para el Entierro de la Cuba.


