La Rioja ha vivido este lunes una de esas jornadas que invitan a mirar el calendario dos veces y pasar un ratito al sol. En pleno invierno climatológico, los termómetros se disparaban hasta registros poco habituales para la época.
Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Haro alcanzó los 23,3 grados a media tarde, Cenicero llegó a los 23 grados y Nájera superó los 22 grados. En Logroño, el aeropuerto marcó 21,8 grados y Alfaro se situó por encima de los 21 grados. Temperaturas que, sin romper récords históricos, sí dibujan un febrero con aire adelantado de primavera.

Temperaturas registradas por las estaciones de la Aemet
El contraste fue aún más llamativo si se mira la madrugada. Enciso y Anguiano-Valvanera arrancaron el día con apenas 1,4 grados, mientras que en Haro el mercurio bajó hasta 1,7 grados. Más de veinte grados de diferencia entre el amanecer y la tarde en algunas zonas. Una amplitud térmica, típica de situaciones estables y cielos despejados, que dejó brumas a primera hora y terrazas llenas al mediodía.

Temperaturas registradas por las estaciones de SOS Rioja
Las estaciones del Gobierno de La Rioja confirman además que el episodio se produce bajo condiciones de estabilidad atmosférica y vientos en general flojos, lo que ha favorecido el calentamiento diurno. Atrás quedan las jornadas de rachas intensas registradas a mediados de mes, cuando puntos como Urbaña o Ocón superaron los 90 e incluso los 100 kilómetros por hora. Ahora el protagonismo lo tiene el sol, que ha exprimido al máximo cada hora de luz.
Este repunte térmico encaja con la tendencia nacional de los últimos días, con amplias zonas del país superando los 18 a 20 grados en febrero. La Rioja no se ha quedado al margen de ese ambiente inusualmente suave que ha dado un respiro al invierno. Eso sí, el paréntesis parece tener fecha de caducidad: los modelos apuntan a la llegada de frentes atlánticos hacia el final de la semana, con más nubes, posibles lluvias y un descenso progresivo de las temperaturas.


