El blanco vuelve a abrirse paso en el paisaje riojano, pero esta vez no llega del cielo. Con los primeros días templados, los almendros han entrado en plena floración en distintos puntos de la región, adelantando visualmente la primavera y transformando campos y laderas en un mosaico de flores blancas y rosadas.
A pocos kilómetros de Logroño y en numerosas zonas agrícolas de La Rioja, estos árboles ofrecen estos días una de las estampas más llamativas del calendario natural. La floración, siempre breve y condicionada por la meteorología, invita a aprovechar el sol para pasear entre los almendros y disfrutar de un espectáculo tan delicado como efímero.















