La Rioja

La paradoja laboral: entre un 8 por ciento de desempleo y miles de vacantes

Las empresas insisten en que faltan trabajadores en un escenario de un 8 por ciento de paro

Un total de 12.454 personas estaban inscritas en el paro en La Rioja este mes de febrero. La tasa ronda el 8 por ciento. Sobre el papel, podría parecer una cifra razonable, incluso moderada si se compara con la media nacional. Pero basta hablar con pequeñas empresas, agricultores, constructores, hosteleros o empresas de transporte para que aparezca la otra cara del dato: faltan trabajadores. Y no pocos.

La escena se repite en sectores estratégicos para la región como la agricultura, el transporte, la hostelería o la construcción. También empieza a vislumbrarse en la administración general o en las residencias de mayores. Y lo que viene no invita precisamente a la calma: en los próximos años se jubilarán cientos de trabajadores de la generación del ‘baby boom’. El relevo no está garantizado.

El campo: entre mecanización y contratos en origen

La última vendimia fue un ejemplo claro. Viticultores riojanos se las vieron y se las desearon para completar cuadrillas. Hubo llamadas de última hora, contactos encadenados y un auténticos ‘tetris’ de unos y otros para ‘compartir’ trabajadores.

Foto: Sergio Espinosa

En agricultura, la mecanización se ha convertido en tabla de salvación pero no siempre, ni en todos los cultivos ni en todas las labores, es operativo. En el viñedo mucha gente está optando por mecanizar pero no todo es susceptible de robotizarse. En la fruta, la verdura o el champiñón es simplemente imposible.

Algunos productores han optado por los contratos en origen. El ejemplo de Frutas Campo-Burgo, en Alfaro, es ilustrativo. Ante la imposibilidad de encontrar mano de obra local y vivienda para temporeros, decidieron traer trabajadores de Rumanía y Senegal. Incluso instalaron módulos de alojamiento propios. Más caro, sí. Pero, como dice su responsable, «la cosecha no espera». Y la tranquilidad, en el campo, vale oro.

Construcción: 10.000 trabajos en los próximo años

Si el campo vive en tensión, la construcción no se queda atrás. El sector ha experimentado en 2025 un crecimiento del 51 por ciento en número de obras, el mayor de España. Solo en Logroño se han pedido en los últimos meses 525 licencias de obra nueva, muy por encima de un año habitual.

Pero ese dinamismo tiene una cara B: faltan trabajadores cualificados. Según Juan Ramón Liébana, secretario general de la CPAR, cifraba entre 9.000 y 10.000 los trabajadores que harán falta en los próximos años en los distintos oficios vinculados al sector en la comunidad si se tiene en cuenta el relevo generacional completo.

Y no vale cualquiera. La construcción se ha industrializado y digitalizado. Se exigen perfiles formados. Eso sí, las condiciones son competitivas. El convenio es de los más altos de la comunidad. Aun así, encontrar un albañil o un fontanero para una reforma doméstica se ha convertido en una pequeña odisea.

Hostelería: 200 personas en los picos de actividad

En la hostelería el problema es visible a pie de calle. Son muchos los locales están cerrados o en traspaso en La Rioja. No todo se explica por la falta de personal, pero pesa. Mucho.

Francisco Martínez Bergés, presidente de Hostelería Riojana, lo cuantificaba hace unos días. «En los momentos de máxima actividad faltan unas 200 personas». Y no solo camareros. También en hoteles, campings o agencias.

El salario mínimo en el sector ronda los 1.400 euros, y el 31 por ciento de los costes empresariales se destinan a personal. Aun así, el déficit persiste. Además, hay un problema formativo. «Hay gente que llega y no sabe poner un vino o un café», lamentaba. El turismo tira del carro, pero le faltan brazos.

Transporte y tecnología, también tocados

En el transporte, la vocación se ha ido diluyendo. Hace años conducir un camión era casi una forma de vida. Hoy cuesta encontrar jóvenes dispuestos a pasar horas y horas en carretera. La solución ha llegado, en buena parte, desde fuera. Primero conductores de Europa del Este; ahora también de Sudamérica o países africanos como Marruecos o Malí. La falta de relevo generacional es evidente. Y el problema, lejos de estabilizarse, se acentúa.

El sector tecnológico vive una situación distinta, aunque no exenta de tensión. Tras el auge pospandemia, ahora la demanda es más selectiva. Las empresas buscan perfiles sénior, con experiencia y alto valor añadido. Además proyectos como un futuro Centro de Investigación en Tecnologías del Dato o iniciativas como Techrioja podrían elevar aún más la necesidad de talento altamente cualificado. Aquí el reto no es tanto cantidad como calidad.

El gran desafío, sin embargo, está en el horizonte demográfico. La jubilación masiva de los ‘baby boomers’ tensionará aún más el mercado. No solo en los sectores productivos tradicionales, sino también en la administración pública, en la logística o en todos los empleos relacionados con las personas mayores.

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