La Central Sindical Independiente y de Funcionarios observa cierto «maquillaje» por parte del Gobierno de La Rioja a la hora de analizar los datos del mercado de trabajo en La Rioja el pasado mes de junio. El ejecutivo regional lo califica como «un atípico mes de junio», pero los datos dejan al descubierto una realidad «preocupante» en el mercado laboral de La Rioja, que CSIF lleva meses denunciando.
El análisis profundo de los datos, revela desajustes que van más allá de una simple fluctuación mensual. Junio suele ser un mes de intensa creación de empleo en La Rioja por el impulso de los servicios, el turismo y la preparación de la campaña agrícola. Sin embargo, este año el paro ha subido un 1.83 por ciento mientras que a nivel nacional ha descendido un 4.74% y la afiliación a la Seguridad Social ha caído en 835 trabajadores. Estos datos llaman a la preocupación, ya que desde abril del 2021 no subía el desempleo interanual en La Rioja.
Por otro lado, la precariedad laboral es una de las pésimas características del mercado de trabajo riojano, ya que los datos indican que en el primer semestre del 2026 el 66.37 por ciento de los contratos firmados son temporales, aumentado esta cifra en el mes de junio hasta el 69.2 por ciento, lo que deja en evidencia que a pesar del impacto a largo plazo de las reformas laborales, la campaña de verano sigue recurriendo a fórmulas precarias. Hay mucho volumen de movimiento laboral pero con escaso valor de permanencia.
Los sectores de la población peor tratados son las mujeres y los jóvenes. En La Rioja el 60.5 por ciento del desempleo total es femenino y localizado en sectores de menor valor añadido y donde abundan las jornadas parciales. Por otro lado, la tasa de paro juvenil en La Rioja es del 30,7 por ciento caracterizada por la temporalidad y el desajuste de perfiles formativos y las necesidades reales del mercado laboral riojano que demanda perfiles técnicos especializados en automatización, mantenimiento o gestión de planta.
Pero el gran talón de Aquiles del mercado laboral en La Rioja son los salarios y la fuga de talento por la brecha con las Comunidades Autónomas limítrofes. La evolución de los salarios en La Rioja consolida una desventaja competitiva y una clara pérdida de poder adquisitivo en un contexto de inflación acumulada.
Los salarios medios riojanos están un 6 por ciento por debajo de la media nacional y a una distancia abismal de los mas de 2500 euros mensuales de las regiones líderes como País Vasco o Navarra, que provoca la denunciada infinitas veces por CSIF «fuga de profesionales».
Así las cosas y con los datos en la mano, CSIF no entiende cómo el Gobierno de La Rioja y el Gobierno Central, pueden exponer que vivimos una situación de «creación de empleo de calidad en nuestra comunidad» y que la afiliación a la Seguridad Social muestra “la mayor cifra de un mes de junio de toda la serie histórica”.
CSIF denuncia nuevamente un «maquillaje» intencionado de las cifras, ya que la Delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz, ha destacado que la comunidad autónoma ha alcanzado los 143.044 afiliados a la Seguridad Social, una cifra «histórica» que supera en mas de 14000 a los que había en el último año.
Como bien deben saber las autoridades que informan de los datos, el número de afiliados en alta laboral no se corresponde con el de trabajadores, sino con el de situaciones que generan la obligación de cotizar. Es decir, una misma persona, se contabiliza tantas veces como situaciones de cotización tenga, ya puede ser por tener varias actividades laborales o estar en varios regímenes de cotización.
CSIF exige a los Gobiernos Regional y Central que no engañen a la población con verdades a medias o tergiversando los datos. Que una persona tenga tres contratos a tiempo parcial computa como si fuesen tres personas y en realidad lo que está demostrando es que esa persona está en precariedad laboral y para afrontar el coste de la vida debe trabajar precariamente en tres trabajos.


