El primer episodio de crecidas del Ebro ha pasado por Logroño sin grandes incidencias que reseñar. El fenómeno, derivado del tren de borrascas que lleva semanas regando La Rioja y el deshielo, atrajo este fin de semana la atención de no pocos ciudadanos que se acercaron a las riberas para contemplar la furia del río, en una crecida amplia pero dentro de los márgenes previstos.
Tras esta primera acometida, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) mantiene la situación de vigilancia activa y sus sistemas de control auguran una segunda avenida, ligeramente más intensa que la anterior, que alcanzará su cota más elevada al inicio de la jornada del próximo miércoles.
En concreto, el Sistema Automático de Información Hidrológica del Ebro (SAIH) augura que a las 6:30 horas del miércoles se alcance un caudal en la estación de Mendavia (la más próxima a la capital riojana) de 864’45 metros cúbicos por segundo, casi 30 metros cúbicos más que los que arrastraba a última hora del domingo.

Mientras tanto, la Policía Local y los servicios municipales insisten en la necesidad de respetar la señalización y no aproximarse a las orillas, especialmente en tramos donde la corriente es más intensa o el terreno puede resultar inestable. Las autoridades recomiendan mantener la prudencia y evitar cualquier actividad en áreas anegables.
La prioridad sigue siendo garantizar la seguridad en la ribera y minimizar riesgos en un episodio que, sin ser excepcional, ha vuelto a recordar la capacidad del río para modificar el paisaje en cuestión de horas.
- FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
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