La Rioja

El Ebro llega a su pico máximo en Logroño sin grandes desbordamientos

El caudal del Ebro ha aumentado en Logroño hasta llegar a los 751 metros cúbicos por segundo

Foto: Raquel Manzanares (EFE)

El río Ebro ha alcanzado en la tarde de este domingo lo que parece ser el pico máximo de la actual crecida a su paso por Logroño. El caudal ha llegado a los 751 metros cúbicos por segundo en torno a las 17.15 horas, donde se ha mantenido prácticamente estabilizado hasta las 18.00 horas

La evolución del río en las últimas 36 horas ha sido constante y significativa. El sábado a las 8.30 horas el Ebro registraba un caudal de 209 metros cúbicos por segundo. Doce horas después, a medianoche, la cifra se había duplicado hasta situarse en 430 m³/s. A lo largo de este domingo el ascenso ha continuado de forma progresiva hasta llegar al pico máximo.

 

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Ante este escenario, el Ayuntamiento de Logroño ha adoptado medidas preventivas en las zonas más bajas y potencialmente inundables de la ribera. Desde primera hora de la mañana se han cerrado al público espacios como el Pozo de Cubillas y la conocida como playa del Ebro, procediéndose a su balizamiento para impedir el acceso y evitar incidentes. Las actuaciones se han centrado en áreas donde el agua suele ganar terreno en episodios de crecida.

Aunque el caudal es elevado, no se trata de una avenida extraordinaria como las que pueden registrarse en periodos de estiaje cuando confluyen fuertes aportaciones aguas arriba. En esta ocasión, el incremento responde a un episodio sostenido de lluvias y a la acumulación progresiva de caudal en toda la cuenca, lo que ha generado una crecida amplia pero controlada dentro de los márgenes previstos.

Durante la jornada han sido numerosos los ciudadanos que se han acercado a observar el estado del río desde puntos seguros y zonas elevadas. La Policía Local y los servicios municipales han insistido en la necesidad de respetar la señalización y no aproximarse a las orillas, especialmente en tramos donde la corriente es más intensa o el terreno puede resultar inestable.

En estos momentos, la situación es de vigilancia activa. Aunque el caudal parece haber alcanzado su techo y podría comenzar a descender de forma paulatina, las autoridades recomiendan mantener la prudencia y evitar cualquier actividad en áreas anegables. La evolución de las próximas horas será determinante para confirmar el inicio del descenso definitivo.

Si se consolida la tendencia a la baja, el Ebro irá recuperando progresivamente su nivel habitual. Mientras tanto, la prioridad sigue siendo garantizar la seguridad en la ribera y minimizar riesgos en un episodio que, sin ser excepcional, ha vuelto a recordar la capacidad del río para modificar el paisaje en cuestión de horas.

Al final de este domingo, un nuevo frente entrará por el oeste dejando nuevamente precipitaciones importantes sobre la franja norte durante toda la jornada del lunes.

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