El astro

Diez borrascas en 45 días: 2026 no da tregua al paraguas

Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y, ahora, Oriana. Apenas hace mes y medio que llegó 2026 y ya vamos por la décima borrasca del año con nombre propio. Ahí es nada.

Según el Génesis, en el diluvio llovió ininterrumpidamente durante 40 días y 40 noches. Este año, ya vamos por los 45. Mirar por la ventana nada más despertarse para ver que, efectivamente, llueve otro día más se ha convertido en costumbre en 2026. Las sucesivas borrascas que han ido encadenándose prácticamente sin descanso, se traducen en precipitaciones persistentes, acumulaciones de nieve en cotas medias y altas y episodios de viento intenso que han obligado a activar avisos y a cerrar, en repetidas ocasiones, Valdezcaray.

Entre el 1 y el 6 de enero, Francis tiñó de blanco La Rioja. Su llegada, al final de las vacaciones de Navidad, convirtió la comunidad en una postal invernal perfecta.

Nieve en Ezcaray

Después de Francis, Goretti hizo acto de presencia. Y lo hizo por todo lo alto: con nieve, lluvia y viento. Mucho viento: se registraron rachas de más de 100 kilómetros por hora en varios puntos de la comunidad, aunque no hubo que lamentar grandes daños, solo paraguas que pasaron a mejor vida y alguna que otra sombrilla caída en combate.

Harry pasó por la comunidad sin pena ni gloria: apenas se notó. En cambio, Ingrid azotó de pleno a La Rioja. Llegó con fuertes vientos (con rachas que de nuevo superaron los 100 kilómetros por hora), lluvias y hasta granizo. SOS Rioja notificó un total de 27 incidencias a causa de Ingrid: la gran mayoría provocados por el viento, también culpable de que la estación de esquí de Valdezcaray tuviera que cerrar temporalmente, cuando se registraron rachas de 129 kilómetros por hora.

Y después, siguiendo con el continuo ir y venir de borrascas, llegó Joseph, también acompañado por fuertes vientos. Después lo hicieron Kristin, Leonardo, Marta y Nils. Y todas estas borrascas siguieron el mismo patrón: lluvias y vientos que han convertido a las katiuskas y los paraguas en los complementos por excelencia de la temporada.

Y, ahora, Oriana. La décima borrasca del año está dejando un fin de semana marcado por los fuertes vientos (que de nuevo han superado los 100 kilómetro por hora) y las nieves. Y, como no podía ser de otra forma: lluvia. Mucha lluvia. Oriana no ha dado tregua ni en Carnaval, obligando al aplazamiento del tradicional desfile en diversos municipios de la comunidad debido a las condiciones meteorológicas adversas.

La siguiente, aunque todavía no se espera su llegada, ya tiene nombre: Pedro. Dice el refrán que año de nieves es sinónimo de año de bienes, pero no hay ninguno que haga referencia a qué pasa cuando en apenas mes y medio se van encadenando diez borrascas seguidas.

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