La abogada del Club Atlético Osasuna ha desmarcado este miércoles a la entidad navarra de los presuntos abusos sexuales que han llevado a uno de sus antiguos ojeadores, Guillermo Soto ‘Willy’ al banquillo de los acusados en la Audiencia Provincial de La Rioja.
La letrada, al término de la segunda y última sesión del juicio por el conocido como ‘Caso Willy‘, ha subrayado que la mayoría de las conversaciones sexuales con los menores -a los que Guillermo Soto prometía oportunidades en Osasuna- se producían fuera de su horario laboral, por lo que el club no debe asumir el pago de 49.000 euros por daños morales a las víctimas que le exige la Fiscalía, como responsable subsidiario.
Para el abogado de la acusación particular, Soto -que no ha reconocido los hechos ni ha mostrado arrepentimiento– es «un depredador sexual de menores» con antecedentes desde 2015, que «abusó de la confianza» de los futbolistas «con promesas de tener futuro en el fútbol profesional».
Por su parte, la defensa de ‘Willy’ ha insistido en que solo ha habido «conversaciones subidas de tono, que no encajan» con los tipos penales solicitados, ni con el «castigo» y «reproche» social al que ha sido sometido el acusado.
Abusos a, al menos, ocho menores
Cabe recordar que la Fiscalía acusa al exentrenador del Varea, que en el momento de los hechos trabajaba también en calidad de ‘cazatalentos’ para Osasuna, de haber cometido delitos contra la libertad sexual de ocho menores de edad en el ámbito deportivo.
En concreto, Guillermo Soto se sienta en el banquillo por tres presuntos delitos continuados de abuso sexual a menores de 16 años; tres presuntos delitos de abuso sexual a menores de 16 años; tres presuntos delitos de acoso Sexual a menores de 16 años; dos presuntos delitos de revelación de secretos; dos presuntos delitos de pornografía infantil y un presunto delito de tenencia de material pornográfico.

Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, los hechos se produjeron entre los años 2020 y 2022, cuando el acusado -aprovechándose de su posición de autoridad, del acceso directo a jugadores menores de edad y de la confianza generada tanto en ellos como en sus familias- habría desarrollado una conducta delictiva continuada de carácter sexual hacia distintos menores.
Soto se mantenía conversaciones con sus víctimas (a partir de la temporada 2020-2021) a través de WhatsApp, en las que se refería al pene los menores con las palabras «bestia», «ídolo» y «hermano menor» y diciéndoles, «sabedor de la ilicitud de sus actos, que confiaran en él, que borraran las conversaciones que mantenía con ellos y que no contaran nada a otras personas». Para ganarse la confianza de los menores, les prometía camisetas de Osasuna y oportunidades en la cantera del club navarro.
En dichos chats, pedía abiertamente fotos de contenido sexual a los menores, a los que invitaba a reunirse con él en privado en «mi chalet». Siempre, con un denominador común a modo de cierre de las conversaciones: «Lo que hablamos aquí se queda … Lo borramos y fuera».
El fiscal refiere una cita en la que el exentrenador del Varea llevó a su chalé a una de sus víctimas, bajo el pretexto de darle «un masaje profesional» en «todos los músculos», para lo que pidió al menor que se desnudase por completo. Durante el mismo, el acusado aprovechó para acariciarle los genitales, generando en la víctima una situación en la que «se encontraba estupefacto, sin saber cómo reaccionar y pensando en levantarse de la cama, vestirse y marcharse de allí».

Pese a la manifiesta incomodidad de la víctima, ‘Willy’ prosiguió con el masaje, anunciándole que era posible que durante el mismo el joven se excitase, al tiempo que le colocó una toalla sobre el rostro para «coger su teléfono móvil y tratar de hacer una foto del cuerpo desnudo del menor», algo de lo que se percató el futbolista y le recriminó su actitud. El acusado, aun así, trató de ir más allá y le pidió permiso para centrarse «en la bestia» durante el masaje, «a lo que éste respondió que no, que ya llevaba haciéndolo todo el rato, que cuánto quedaba y que quería que acabara ya para vestirse».
Como esta víctima se sintió molesta y eludía volver a citarse con ‘Willy’, este le dejó claro que «si no accedía a ello no iba a llamar a sus padres ‘para decirles lo del Osasuna’, en referencia a un supuesto fichaje del menor por ese club». Ante tal amenaza, «el menor accedió a quedar con el acusado, pero ya localizable por parte de sus progenitores».
Durante la primera sesión del juicio, nueve jóvenes confirmaron ante el juez que ‘Willy’ les enviaba mensajes de contenido sexual cuando les entrenaba, intentaba quedar con ellos a solas, les pedía fotos desnudos y, a algunos, les prometió fichar por Osasuna.


