El ‘Caso Willy‘ llega a juicio. El exentrenador del Varea y ojeador de Osasuna se sentará en el banquillo de la Audiencia Provincial el martes y el miércoles de la próxima semana, acusado de hasta 17 delitos de abuso sexual a menores, pornografía infantil, acoso y abuso sexual, así como descubrimiento de secretos, por los que la Fiscalía pide para Guillermo Soto 47 años de cárcel.
En su extenso escrito de calificación, al que ha tenido acceso NueveCuatroUno, el fiscal relata con detalle los abusos del preparador deportivo hacia -al menos- ocho futbolistas adolescentes, a los que convencía bajo la promesa de «hacerlos debutar en Primera» desde su posición de poder como «cazatalentos» de Osasuna.
Soto se mantenía conversaciones con sus víctimas (a partir de la temporada 2020-2021) a través de WhatsApp, en las que se refería al pene los menores con las palabras «bestia», «ídolo» y «hermano menor» y diciéndoles, «sabedor de la ilicitud de sus actos, que confiaran en él, que borraran las conversaciones que mantenía con ellos y que no contaran nada a otras personas». Para ganarse la confianza de los menores, les prometía camisetas de Osasuna y oportunidades en la cantera del club navarro.
En dichos chats, pedía abiertamente fotos de contenido sexual a los menores, a los que invitaba a reunirse con él en privado en «mi chalet». Siempre, con un denominador común a modo de cierre de las conversaciones: «Lo que hablamos aquí se queda … Lo borramos y fuera».

El fiscal refiere una cita en la que el exentrenador del Varea llevó a su chalé a una de sus víctimas, bajo el pretexto de darle «un masaje profesional» en «todos los músculos», para lo que pidió al menor que se desnudase por completo. Durante el mismo, el acusado aprovechó para acariciarle los genitales, generando en la víctima una situación en la que «se encontraba estupefacto, sin saber cómo reaccionar y pensando en levantarse de la cama, vestirse y marcharse de allí».
Pese a la manifiesta incomodidad de la víctima, ‘Willy’ prosiguió con el masaje, anunciándole que era posible que durante el mismo el joven se excitase, al tiempo que le colocó una toalla sobre el rostro para «coger su teléfono móvil y tratar de hacer una foto del cuerpo desnudo del menor», algo de lo que se percató el futbolista y le recriminó su actitud. El acusado, aun así, trató de ir más allá y le pidió permiso para centrarse «en la bestia» durante el masaje, «a lo que éste respondió que no, que ya llevaba haciéndolo todo el rato, que cuánto quedaba y que quería que acabara ya para vestirse».
Como esta víctima se sintió molesta y eludía volver a citarse con ‘Willy’, este le dejó claro que «si no accedía a ello no iba a llamar a sus padres ‘para decirles lo del Osasuna’, en referencia a un supuesto fichaje del menor por ese club». Ante tal amenaza, «el menor accedió a quedar con el acusado, pero ya localizable por parte de sus progenitores».
Inicio de la investigación
Dado que el menor sufrió estrés postraumático, la Justicia impuso al acusado una orden de alejamiento y comenzó a investigar estos abusos en octubre de 2022. Al requerir los dispositivos móviles de Guillermo Soto, los investigadores encontraron «fotografías de adolescentes mostrando sus genitales frente a un espejo, otras llevadas a cabo mediante captura de vídeos y otras terceras en las que aparecen menores de edad realizando conductas sexuales».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Tirando del hilo, la Policía se dio cuenta de que esta primera víctima no era un caso aislado, sino una más de hasta al menos ocho menores de los que ‘Willy’ había abusado haciéndose valor de su posición de poder como entrenador de fútbol y «cazatalentos» de Osasuna.
Así, el escrito del fiscal recoge el detalle de otra serie de abusos -que esta información va a omitir dada su desagradable naturaleza-, que provocaron secuelas de carácter psicológico en sus víctimas, a las que propone indemnizar -junto a Osasuna, como responsable civil subsidiario- en un montante conjunto de 49.000 euros.
Aunque la vista oral del procedimiento se rige bajo el formato de audiencia pública, el juzgado va a adoptar durante las dos sesiones medidas de protección a las víctimas.
Un depredador activo
La Policía Nacional detuvo a Guillermo de Soto en 2023 como «un presunto depredador sexual al que hemos quitado la careta». Haciendo valer sus influencias en el mundo del fútbol -sobre todo, como ojeador de un club de élite-, abusó de al menos ocho chicos de entre 15 y 17 años. Un técnico contra el que se presentaron dos denuncias por hechos similares en 2015 y 2021, aunque se archivaron por falta de pruebas.
Durante la entrada y registro en su domicilio, la Policía encontró numerosos archivos de carácter sexual (29 gigabites de información, más de 60.000 documentos) en los que estaban involucrados menores que conocía del mundo deportivo riojano y otros menores.
Las investigaciones permitieron determinar que el presunto autor del primer hecho denunciado actuaba de la misma manera con el resto de jóvenes, contactado con ellos a través de mensajes privados en redes sociales o de aplicaciones de mensajería instantánea para hacerles sentir «importantes y valiosos», indicándoles que desde su posición de entrenador y de ojeador de futbolistas podía conseguirles contratos con un equipo profesional o mejorar su situación deportiva.
Incluso, a alguno de ellos, llegó a ofrecerle dinero por realizar conductas sexuales. Los jóvenes que finalmente accedían a alguna de las peticiones «sentían el temor de que de no acceder pudieran verse perjudicados en su actividad deportiva».


