Cultura y Sociedad

Bruno Langarica, el riojano que da el salto de la Esdir al Benidorm Fest

«¿Seguro que quieres dedicarte a esto?» es una de las frases más habituales cuando alguien anuncia que quiere estudiar Diseño de Moda. Bruno Langarica (Logroño, 22 años) la escuchó más de una vez antes de dar el paso. Hoy, sin embargo, uno de sus diseños lucirá en el Benidorm Fest 2026, un escaparate mediático de primer nivel que confirma que aquella decisión no fue una locura.

«Siempre existe el miedo por parte de tu familia. Mi tío se ha dedicado a esta profesión toda la vida y saben lo difícil que es vivir de esto», explica. Pese a las dudas, Bruno decidió entrar en la Esdir y esta semana verá cómo uno de sus trajes acompaña al cantante Álvaro Mayo —concursante de esta edición—, que lo ha elegido para vestirle en alguno de los eventos paralelos del festival.

La vocación, en su caso, llegó pronto. Desde niño sintió curiosidad por los saberes más básicos del oficio: «Le pedía a mi madre que me enseñara a coser, como hicieron con ella de pequeña. Iba por toda la casa arreglando botones o descosidos». De esa inquietud temprana nació, casi sin proponérselo, su propia marca: Langarica. «La creé fruto de una casualidad. Quería hacer un regalo a una amiga con la que comparto la afición por las gildas y decidí bordar una en una sudadera. Lo subí a redes y desde entonces no he parado de recibir pedidos».

Mayo. FOTO: Valerio Rioja/ RTVE.

«Subirlo todo»

En una época en la que la inmediatez y la exposición constante en redes sociales marcan el ritmo, mostrar sin miedo el proceso creativo ha sido uno de sus grandes aciertos. «Gracias a subir mis diseños me escribieron para participar, como representante de La Rioja, en un concurso de jóvenes diseñadores en Madrid». No ganó, pero el balance fue igualmente decisivo: «Pude hacer muchos contactos y, gracias a ello, hoy expongo mis colecciones en un showroom de Madrid».

«Un showroom es un espacio donde varios diseñadores mostramos nuestras colecciones para que después gente del mundo del famoseo venga a probárselas y a utilizarlas en alfombras rojas o eventos», aclara para quienes no están familiarizados con el sector.

Ese primer escaparate abrió nuevas puertas. Bruno empezó a presentarse a concursos de moda dentro y fuera de La Rioja, acumulando experiencia y reconocimiento. Uno de los que recuerda con más cariño es el de Estepona: «Me he presentado dos veces y siempre es una experiencia fantástica. Conoces a mucha gente de la que aprender y con la que colaborar. En la primera edición quedé tercero y en la segunda gané el concurso».

El primer gran proyecto

El salto a un público masivo llegó este verano. Bruno fue el encargado de diseñar el estilismo que Álvaro Mayo lució en su actuación en el Coca-Cola Music Experience. «Me llamó su diseñador y querían contar conmigo. No me lo pensé ni un minuto y en unas pocas semanas hicimos la propuesta para el festival».

La experiencia supuso un antes y un después. No solo fue su primera gran colaboración artística, sino también una potente carta de presentación para su marca. «Gracias a este evento pude conocer a la cantante Leire Martínez y a su estilista. Meses después me llamaron para colaborar con ellos». El momento aún le emociona al recordarlo: «No me lo podía creer cuando vi que Leire llevaba un corsé diseñado por mí en un evento en Madrid».

Desde aquellos primeros bordados caseros hasta los grandes escenarios, las oportunidades no han dejado de sucederse. Sin embargo, uno de los proyectos que más ilusión le hace es volver a trabajar con Álvaro Mayo para el Benidorm Fest. «Me pidieron un diseño para que lo pudiera llevar en alguna rueda de prensa o alfombra roja. Es un gran paso por la repercusión mediática que genera ese festival», señala.

Blanco Travesti

Más allá de encargos y focos, Bruno reivindica la moda como herramienta de memoria y discurso. Su última colección, presentada como Trabajo de Fin de Grado (TFG) en la ESDIR, lleva por título Blanco Travesti.

«Es un homenaje a todas esas travestis de principios del siglo pasado que se jugaron la vida por hacer lo que ellas querían. Muchas tenían que llevar pantalones debajo de los vestidos para salir corriendo de la policía y evitar las palizas». Una mirada al pasado que conecta directamente con el presente: «Gracias a todas ellas, que se jugaron la vida, hoy podemos gozar de derechos que ellas no tuvieron».

La presentación contó con modelos riojanos y un rostro muy especial para el diseñador: su tío. «Que esté entre los modelos me hace muchísima ilusión. Termino la carrera de Diseño de Moda gracias a él, que fue estilista, me animó a entrar en este mundo y me ha acompañado siempre. Es un referente para mí».

Bruno no piensa detenerse. Tiene proyectos, ideas y raíces claras. «Me gustaría hacer algo en Logroño. Soy muy de mi tierra y siempre la llevo por bandera», confiesa. Quizá, dentro de poco, alguna de sus prendas vuelva a desfilar en casa, cerrando el círculo de un sueño que empezó con aguja, hilo y una gilda bordada.

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