La SD Logroñés ha empatado frente al recién descendido Sestao River (0-0), encadenando así su octavo encuentro sin ganar y su quinto sin anotar (490′ más añadidos). Con ello, los blanquirrojos suman 28 puntos y deberán esperar a los resultados de este domingo para saber si se acercan más, o no, a la zona de descenso. En torno a 425 espectadores, con unos 90 visitantes, han acudido a Las Gaunas y a la conclusión, una parte de la hinchada ha mostrado su disconformidad con pitos. Más agradables han sido los prolegómenos, ya que Kike Royo ha recibido un homenaje por sus 400 partidos oficiales como profesional.
🔝 Jesús Félix Espinosa hace entrega a @enriqueroyo1 de una camiseta conmemorativa por su partido oficial número 4️⃣0️⃣0️⃣.
¡Enorme, Kike! 💪🏻#LogroñésSestao | #AmorSinRed pic.twitter.com/Nmy8kJ707g
— SD Logroñés (@SDLogrones) February 7, 2026
Sin Lazcano por sanción y el lesionado Dani Fernández, Adrián Cantabrana ha saltado con Royo bajo palos; Lecea, Zubiri, Clavero y Hualde atrás; David y Joselu en sala de máquinas; Telletxea, Ayensa y Aguinaga en línea de tres y arriba, primera titularidad para el fichaje invernal Dani Sancho. «Quiero que volvamos a ser un equipo intenso y que el rival se sienta acosado en todo momento», declaró el de Baños de Rioja. Algo nada fácil ante un Sestao River con tres ex blanquirrojos en el once: sus centrales Montero, Argente y el talentoso Lamadrid. Es ciertamente complicado equilibrar la intensidad y físico que imprimen los de Aitor Calle.
Gracias a esa fortaleza, los vascos han dominado el balón en un primer tiempo igualado. Con su mayor presencia en el centro del campo, el Sestao ha combinado por bandas y ha jugado más cerca de la portería de Royo. Por fortuna para los suyos, Kike no ha tenido que intervenir decisivamente hasta el descanso. Tanto Laka como Seguín lo han intentado, pero el guardameta riojano ha blocado ambos tiros con gran seguridad. Buen trabajo también de la zaga local, con recuperaciones de Clavero y Lecea. El problema, sin embargo, seguía siendo su ataque. En 45 minutos, la Sociedad apenas ha generado un disparo arriba de Ayensa. Muy poco. La tónica habitual.

No estaba siendo un encuentro para delanteros. Dani Sancho, marcado al hombre por un Argente inconmensurable y con la ayuda de Montero, no podía ni recibir. Tampoco ha podido marcar diferencias Telletxea, ni David Sánchez, el cerebro del equipo. Mucho control y poco atrevimiento, todo en juego para la segunda parte. Partida de ajedrez entre Cantabrana y Aitor Calle en los banquillos, sin modificaciones al descanso.
Tras la reanudación, la Sociedad ha saltado con más brío. Segundos después del arranque, los blanquirrojos han conseguido una falta pegada al lateral del área que David Sánchez ha rematado contra la barrera. Poco después, Daniel Sancho ha armado la pierna dentro del área, pero Argente, omnipresente, le ha tapado el disparo. No era mucho, pero al menos algo de presencia ante la portería rival. Les cuesta un mundo crear peligro a los blanquirrojos, que se acercaban ya peligrosamente a los 500 minutos sin anotar. A la hora de partido, Cantabrana ha sacado tanto a Núñez (Aguinaga) y a Sergio Gil (David Sánchez).
Kike Royo, otra vez crucial
A pesar de su mejorar, los de Cantabrana seguían sin tirar a puerta, así que el riojalteño ha buscado otro cambio. En el minuto 72, Dani Sancho ha dejado el campo por David San Martín. Era muy difícil hincarle el diente a un Sestao que transmitía enorme seguridad atrás y ahora sí, subía líneas y movía su banquillo en busca del triunfo. Ahí ha aparecido San Kike Royo: primero, al desviar un trallazo de Laka y después, al desviar un remate de Pradera al palo y a la esquina. Dos oportunidades muy claras y parecía que un cuarto de hora de sufrimiento por delante. No ha sido así: la expulsión por doble amarilla de Argente, aplaudido al irse, ha cambiado el final.
En superioridad numérica, la SD Logroñés ha podido estirarse y Ander Iru ha tenido que meter su primera manopla. En su última permuta, Adrián Cantabrana ha metido a Moha Traoré (Telletxea) y a Santafé (Joselu). La grada quería más y lo ha expresado con tímidos pitos, pidiendo a los suyos que atacaran, que buscaran el triunfo. Pero les ha faltado energía y finalmente, el 0-0 ha resultado definitivo. Cuarto marcador repetido en cinco partidos y a pensar ya en su visita al Ebro (sábado 16:00 horas). A estas alturas, su lucha ya es, sin lugar a dudas, la permanencia.


