Los vecinos de la plaza de la Constitución, en Calahorra, se han despertado este jueves con la sorpresa de que los operarios de las obras que se están ejecutando desde hace unas semanas estaban talando los árboles del entorno. Primero fueron los ejemplares situados en las aceras, cuya retirada sí estaba contemplada en el proyecto inicial de urbanización, pero posteriormente las máquinas han acabado cortando también una decena de castaños que llevaban más de tres décadas en la plaza y cuya eliminación, en un principio, no estaba prevista.
Cambio de planes, por tanto, para el arbolado de la plaza de la Constitución, que finalmente ha acabado desapareciendo por completo. Desde el Consistorio se explica que la decisión responde a criterios técnicos. Según ha detallado el Ayuntamiento, la supresión de todo el arbolado se ha acordado por ser “incompatible su mantenimiento con las obras”, tal y como recoge un informe de la ingeniera técnica agrícola fechado el pasado 4 de febrero. En él se indica que los trabajos previstos requieren la eliminación del pavimento existente en toda la plaza a una profundidad mínima de 60 centímetros, lo que afecta directamente al sistema radicular de los árboles.

Screenshot
Ese nivel de intervención, señala el informe, obliga a eliminar un elevado volumen de raíces estructurales, esenciales para el anclaje y la alimentación de los ejemplares, lo que provocaría una pérdida de estabilidad que no podría subsanarse mediante podas. Además, una reducción tan intensa del sistema radicular conllevaría un alto riesgo de decaimiento y muerte de los árboles, lo que, según el Ayuntamiento, acabaría obligando a ejecutar nuevas obras en el futuro para su sustitución. Desde el equipo de Gobierno se insiste en que la intención inicial era conservar el arbolado, pero que “vistas las obras, se ha comprobado que son incompatibles”.
Pese a la tala, el Ayuntamiento asegura que la plaza no quedará sin vegetación. Según ha avanzado, el proyecto contempla la plantación de nuevo arbolado y, en concreto, se incorporarán “cinco o seis magnolios más de las previstas inicialmente”, con el objetivo de mantener zonas de sombra y verde una vez finalicen los trabajos de urbanización.
«En contra de los fondos con los que se financia»
La decisión ha sido duramente criticada por el PSOE de Calahorra, que considera que la tala de los castaños “supone un engaño a la ciudadanía”. Los socialistas subrayan que los ejemplares se encontraban “en perfecto estado” y recuerdan que su eliminación no figuraba en el proyecto aprobado. Además, ponen el foco en que la remodelación de la plaza se financia con Fondos Europeos vinculados a la estrategia EDIL, cuyas líneas prioritarias incluyen la creación de refugios climáticos. Por ello, cuestionan cómo va a justificar el Gobierno municipal la tala de árboles de unos 40 años y acusan a la alcaldesa Mónica Arceiz de haber eliminado arbolado en distintas calles de la ciudad durante los últimos tres años sin que, en algunos casos, se haya procedido a su replantación.


