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El futuro hotel de Murrieta espera abrir sus puertas a finales de 2028

Después de que el pasado jueves este medio avanzase el inicio inminente de las obras, este lunes conocemos que el futuro hotel de la Plaza Fuente Murrieta de Logroño llevará por nombre ‘Fuente Murrieta Eurostars’ y abrirá sus puertas -si todo marcha en plazo- en la segunda mitad de 2028, tras una inversión de 15 millones de euros.

Así lo ha explicado este lunes el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, que ha presentado junto a los promotores del proyecto los detalles del nuevo establecimiento, de 4 estrellas superior, que cuenta con 30 meses para rehabilitar por completo la antigua ‘Casa Trevijano’.

En la presentación del proyecto -que generará 15 puestos de empleo directos y otros 10 indirectos), el alcalde ha estado acompañado por representantes de la promotora del proyecto Hoteles Murrieta, S.L., sociedad integrada por Grupo Clavijo (representado por Rubén Clavijo y Diego Rodríguez), y por Grupo Zeplás, con la participación de Manolo Fernández.

Identidad cultural y vitivinícola

El proyecto contempla la transformación del inmueble en un establecimiento hotelero de 90 habitaciones (de las que 81 serán estándar y 9 serán suites), respetando el alto valor patrimonial del edificio. Debido a su nivel de protección, se conservarán la fachada y la estructura original, que serán reforzadas y consolidadas para adaptarlas al nuevo uso hotelero.

El futuro hotel se organizará en varias plantas: el semisótano albergará las áreas técnicas y de servicio, espacios de almacenamiento y zonas comunes como gimnasio; la planta baja contará con recepción, bar, zona de desayunos-comedor y cocina; y de la primera a la séptima planta se distribuirán las habitaciones, entre estancias estándar y suites.

El diseño del nuevo hotel estará inspirado en la identidad cultural y vitivinícola de Logroño. El proyecto de interiorismo toma como referencia las bodegas tradicionales y el fruto de la vid, incorporando elementos como bóvedas, juegos cromáticos y formas orgánicas inspiradas en las uvas, así como en el propio diseño arquitectónico del edificio, de estilo Art Nouveau, un lenguaje artístico de finales del siglo XIX y principios del XX que pone en valor las líneas curvas, la naturaleza y una decoración elegante, presentes en techos y detalles decorativos.

El hotel integrará también artesanía y arte local, con piezas singulares y la presencia de esculturas y obras de artistas vinculados a la ciudad. Todo ello se combinará con el respeto al formalismo del propio edificio, mediante molduras, vidrieras contemporáneas y elementos de forja.

Sello riojano

El proyecto está promovido por Hoteles Murrieta, S.L., sociedad integrada por Grupo Clavijo y Grupo Zeplás, y el establecimiento se comercializará bajo la marca Eurostars, perteneciente al Grupo Hotusa.

La Oficina de Dirección de Proyecto (PMO) corre a cargo de Grupo Clavijo. El diseño arquitectónico y la dirección de obra han sido desarrollados por el estudio riojano JAD Arquitectos, mientras que el proyecto de interiorismo es obra de PF1. La ejecución de la obra se ha estructurado en distintos paquetes, siendo la empresa riojana JMC la adjudicataria de la obra civil, acabados y trabajos auxiliares.

En este sentido, el alcalde ha concluido su intervención subrayando que «que empresas riojanas lideren la promoción, el diseño y la ejecución de este hotel es un motivo de orgullo y un ejemplo de que contamos con un tejido empresarial fuerte capaz de generar proyectos sólidos y con futuro».

Emblema arquitectónico

La ‘Casa Trevijano’ constituye uno de los edificios más representativos del Logroño del primer tercio del siglo XX. Su próxima reconversión en hotel supone una oportunidad para recuperar y poner en valor un inmueble clave en la historia urbana, arquitectónica y social de la ciudad. Situado en la Plaza Fuente de Murrieta nº 2, el edificio fue construido entre 1927 y 1928 como inmueble residencial de alto nivel.

Arquitectónicamente se adscribe a un eclecticismo tardío con influencias modernistas y academicistas. Destacan su cuidada composición de fachada, los miradores acristalados, los balcones de hierro y los remates curvos superiores, que lo convierten en un hito visual del entorno urbano.

Diversas fuentes históricas señalan que la ‘Casa Trevijano’ fue el primer edificio de Logroño en contar con ascensor, un elemento excepcional en la ciudad en la década de 1920, que subraya su carácter pionero y su orientación hacia una clientela burguesa.

El arquitecto, el logroñés Quintín Bello, desarrolló su actividad profesional en Logroño y La Rioja durante las primeras décadas del siglo XX. Su obra se centra en arquitectura residencial, con un lenguaje sobrio pero elegante, atento a la composición de fachadas y a la integración urbana.

La ‘Casa Trevijano’ está considerada una de sus obras más destacadas conservadas, tanto por su calidad arquitectónica como por las innovaciones técnicas que incorporó. Otras obras singulares, además de numerosos edificios de viviendas, fueron el Edificio de La Rioja (café Moderno) y el Teatro Moderno (cines Moderno) en la Plaza Martínez Zaporta.

La ‘Casa Trevijano’ tiene un nivel de protección de grado III. Esta protección obliga a conservar la fachada, la volumetría y los elementos arquitectónicos singulares. Su valor patrimonial reside tanto en su arquitectura como en su significado histórico, al ser testimonio del Logroño burgués y moderno de entreguerras.

Por su parte, la familia Trevijano fue una de las más influyentes de Logroño entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su fortuna estuvo vinculada principalmente a la industria conservera, a través de la empresa Conservas Trevijano e Hijos, una de las más importantes de La Rioja y con proyección nacional e internacional.

Daniel Trevijano Ruiz-Clavijo destacó no solo como empresario, sino también como figura cívica y política, llegando a ejercer como teniente de alcalde de Logroño y participando activamente en la vida social y cultural de la ciudad. También fue miembro fundador en 1933 de la sociedad anónima denominada Radio Rioja.

En 1927, Daniel Trevijano donó a la ciudad las Escuelas Trevijano, un edificio destinado a la educación pública proyectado por el arquitecto Fermín Álamo. Actualmente se encuentra rehabilitado como Oficina de Turismo.

El apellido Trevijano también quedó ligado a la Fuente de Murrieta, inaugurada en 1962. Popularmente fue conocida como la “Fuente de Trevi”, su impulso inicial estuvo vinculado al alcalde Fernando Trevijano, quien contribuyó de manera decisiva a su financiación.

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