La UD Logroñés ha vuelto a los entrenamientos con la vista puesta ya en el complicado partido de este próximo domingo a las doce hora en La Salera ante el Náxara. Preocupa la imposibilidad de poder fallar, de no contar con un colchón de puntos para afrontar con más tranquilidad una cita en un campo tan complicado como el de este próximo fin de semana. Se esperan lluvias, el campo estará en malas condiciones, y el rival sin duda afronta un duelo que tiene marcado en su calendario, y más tras los últimos resultados. O se adapta rápido el conjunto visitante o sufrirá ante un Náxara que ya demostró en Las Gaunas capacidad para competir de tú a tú a los blanquirrojos.
Los 22 jugadores que conforman la primera plantilla, además del guardameta del Promesas, Tejada, se han citado en la Ciudad Deportiva, con una cara nueva, la de Álex Cerdá, que este martes se hacía efectivo su fichaje después de que el Valencia CF tramitara los papeles que se requieren para que su canterano fuera oficialmente y hasta final de temporada jugador de la UD Logroñés. Ha completado la primera sesión, ha comprobado de primera mano el alto ritmo de las sesiones que plantea Unai Mendia y ha visto que el reto de estar en el once cada domingo es importante.
Todos en condiciones para iniciar el trabajo de esta semana, salvo Iñaki, que no ha empezado con sus compañeros, que ha trabajado en el gimnasio pero al que ya se le ha visto sobre el césped natural de la instalaciones blanquirroja para hacer carrera continua y cambios de ritmo, por lo que afronta la recta final de su vuelta al trabajo con el grupo, justo un año después de que hiciera aquel gol olímpico en la cita ante el Alavés B, que acabó en empate, y que sirvió para ver de nuevo jugar al capitán después de superar su grave lesión de tendón de Aquiles.


