Cultura y Sociedad

Álvaro Castillo convierte en libro veinte años enseñando a cantar

No es un manual al uso ni un libro pensado para acumular polvo en una estantería. El trabajo (‘Un viaje desde el canto en el aula de primaria hacia el coro escolar’) que acaba de publicar el arnedano Álvaro Castillo nace de algo mucho más cotidiano y, a la vez, más profundo: veinte años de aula, cientos de horas de ensayo, canciones probadas una y otra vez con niños reales y una certeza cada vez más clara. Que cantar no es un extra. Es una necesidad que hemos ido dejando de lado casi sin darnos cuenta.

La idea empezó a tomar forma hace alrededor de un año, cuando Castillo decidió parar. Durante mucho tiempo compartió recursos educativos en redes sociales, construyendo una comunidad enorme —más de 18.000 seguidores en YouTube y más de 50.000 en Instagram—, pero el ritmo constante de publicación terminó convirtiéndose en una carga. «Era muy estresante», reconoce. Así que dejó de subir contenido a diario y miró hacia dentro: a su ordenador, a sus carpetas, a todo el material que llevaba dos décadas utilizando en clase y que, hasta entonces, solo le servía a él.

De ahí surge un libro autoeditado de 138 páginas que reúne 85 canciones, todas ellas pensadas para el aula. Cada una incluye partitura, acordes, bases instrumentales, karaoke y una grabación lista para usar. No es un simple cancionero: es una guía pedagógica completa, diseñada para que cualquier docente pueda abrir el libro y empezar a trabajar con su alumnado. Las canciones están secuenciadas desde los primeros pasos del canto en Primaria hasta propuestas más complejas con varias voces, cánones y polifonía.

El libro pone palabras a una realidad: cada vez cuesta más cantar en clase. Hay niños que no saben vocalizar, que no encuentran su voz, que confunden hablar con cantar. Y no es casualidad. «En las casas ya no se canta como antes», asegura Álvaro Castillo. En los patios han desaparecido las canciones de comba, las retahílas, los juegos cantados. Se memoriza menos, se repite menos, se exige menos.

Frente a eso, Castillo propone volver al cuerpo y al juego. Cantar en movimiento, dramatizar, gesticular, asociar música y emoción. Porque cantar no es solo emitir notas: es entrenar la memoria, regular emociones, aprender a escuchar y a escucharse. En el libro aparecen ejercicios de calentamiento vocal, propuestas para descubrir el aparato fonador y dinámicas pensadas para que el alumnado gane control y confianza, siempre desde una metodología lúdica y accesible.

Buena parte de esta mirada nace de su experiencia como director del Coro Cuchuflete, un proyecto que fundó hace doce años en Arnedo junto a su mujer, Natalia. Lo que empezó sin grandes ambiciones se ha convertido en un referente del canto coral infantil. Un coro que ha grabado discos, ha participado en campañas publicitarias, ha cantado en Disneyland París, en la Basílica de San Pedro del Vaticano y en varios países europeos, y que este año prepara una actuación en Abu Dabi.

Cuchuflete rompe con muchos clichés. Canta Queen, Mecano o ABBA. Usa bases grabadas, luces, pañuelos, serpentinas y convierte cada concierto en un espectáculo de casi hora y media. «Hay gente que viene pensando que va a ver un coro de niños y sale diciendo que no esperaba algo así», cuenta Castillo. Esa forma de entender el canto —visual, emocional, compartida— atraviesa todo el libro.

El prólogo del libro lo firma Basilio Astúlez, una de las figuras más reconocidas del panorama coral español e internacional. Un respaldo que no es menor y que reconoce el valor del canto coral como herramienta educativa, social y emocional. Para Castillo, el prólogo en sí ya es un motivo para comprar el libro.

Una vida marcada por la música

Ese camino empieza mucho antes. Su relación con la música se despierta a los 13 años, casi por casualidad, una Nochebuena, cuando coge una flauta de plástico y empieza a sacar melodías sin haber estudiado nunca. «Ahí dijeron que igual se me daba mejor la música que el karate, que es lo que hacía entonces», recuerda. En pocos meses ya estaba tocando la tuba en la banda municipal de Arnedo. Ha estudiado en escuelas de música y conservatorios, ha tocado en bandas, charangas y grupos, y ha vivido siempre rodeado de música.

Llegó a Magisterio Musical casi sin saber del todo qué significaba, pero descubrió pronto que enseñar música era su lugar. Ha tenido oportunidades para salir del aula, pero siempre las ha rechazado. «Me encanta estar con los chavales». Y esa vocación es la que atraviesa tanto el libro como su trabajo diario. Para él, cantar no es solo una actividad artística: es una herramienta de socialización, de trabajo cognitivo y de conexión emocional.

El libro, disponible en www.cuchufleteando.es, está pensado para el profesorado. Es una guía práctica, honesta, construida desde la experiencia. No pretende sentar cátedra, sino acompañar. Y, en el fondo, lanzar una invitación sencilla y poderosa: volver a cantar juntos. Porque cantar, insiste Castillo, no es algo del pasado. «Es algo que necesitamos más que nunca».

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top