El debate en torno a la implantación de las plantas de biogás en el medio rural riojano sigue abierto con nuevos rechazos y otras instalaciones que van para adelante pese a la oposición vecinal, también plasmada en territorio navarro como es el caso de Viana. La última actualización en este mapa de proyectos llega desde Sorzano con la decisión del Gobierno de La Rioja de archivar definitivamente el proyecto de planta de biometano previsto en este municipio. El informe desfavorable emitido por la Dirección General de Calidad Ambiental, Cambio Climático y Agua ha puesto fin a la tramitación administrativa de la iniciativa al considerar que no es compatible con la conservación del paisaje ni con los valores naturales del entorno.
El proyecto, promovido por la empresa B Power, contemplaba la construcción de una planta de gestión de subproductos orgánicos en suelo rústico de protección agrícola. Aunque este tipo de usos podría llegar a ser autorizable mediante excepciones urbanísticas, el Ejecutivo regional concluye que, en las condiciones actuales, la instalación no encaja en la normativa vigente. La falta de desarrollo de la Ley de Agricultura y Ganadería de La Rioja o una modificación de la directriz de protección del suelo no urbanizable han sido determinantes para el rechazo final.
La iniciativa había generado una notable controversia desde sus primeras fases. El Ayuntamiento de Sorzano emitió inicialmente informes favorables, pero meses después cambió de criterio y trasladó al Gobierno regional un dictamen urbanístico desfavorable, alegando incompatibilidad con el planeamiento municipal. A esta oposición se sumaron otros Ayuntamientos del entorno, así como colectivos ecologistas, que expresaron su preocupación por el impacto ambiental, paisajístico y social del proyecto.
Desde la empresa promotora defienden que el cambio de postura municipal se produjo cuando el expediente ya estaba muy avanzado y tras haber invertido importantes recursos económicos en estudios técnicos y de ingeniería, que podrían rondar los 200.000 euros. «El Ayuntamiento, incluida la totalidad de la corporación municipal, se mostró favorable al proyecto desde su fase inicial, llegando incluso a proponer la ubicación idónea para su implantación. En este contexto, se emitió un informe de compatibilidad urbanística favorable, a partir del cual la promotora inició los correspondientes trabajos de ingeniería de la planta, así como la elaboración del estudio ambiental. Pero después el Ayuntamiento definió incompatible el proyecto», apunta la empresa, incidiendo en que este cambio les «genera una gran incertidumbre».
Según B Power, la paralización del proyecto supone un freno a iniciativas vinculadas a la economía circular y al sector ganadero, que iba a beneficiarse de una gestión más eficiente de los residuos orgánicos.
Hervías, otro foco de conflicto
El caso de Sorzano ha reforzado la inquietud en otros municipios riojanos donde se proyectan plantas similares. Uno de los ejemplos más claros es Hervías, donde la propuesta para implantar una planta de biometano ha provocado una fuerte reacción vecinal. Los habitantes de la localidad tuvieron conocimiento del proyecto tras su publicación en el Boletín Oficial de La Rioja, lo que dio pie a la creación de una plataforma ciudadana contraria a la instalación.
Desde entonces, se han sucedido las alegaciones, las recogidas de firmas y las movilizaciones vecinales. Aunque en un primer momento se dio por decaída una de las solicitudes presentadas, nuevas propuestas promovidas por distintas empresas han vuelto a activar la preocupación social. En la actualidad, los colectivos locales permanecen a la espera del pronunciamiento del órgano competente una vez completados los informes preceptivos.
La plataforma Stop Biometano en Hervías ha manifestado además su adhesión a las reivindicaciones impulsadas desde Navarra por la Coordinadora de Plataformas Vecinales Stop Biogás, que recientemente trasladó a empresas del sector su rechazo frontal a este modelo industrial. Estas organizaciones sostienen que los proyectos carecen de respaldo social y alertan de posibles riesgos para la salud, el medio ambiente y el modelo agrario tradicional: «El territorio al que pretenden imponer sus plantas, no es un espacio vacío. Es un espacio habitado, trabajado y defendido».
La postura empresarial y el debate abierto
Frente a estas críticas, bPower ha defendido públicamente que sus proyectos cumplen con la normativa ambiental y administrativa, y ha insistido en que las plantas de biogás no pueden equipararse a vertederos. Según la compañía, se trata de instalaciones industriales reguladas, con procesos controlados y emisiones por debajo de los límites legales, destinadas a valorizar residuos orgánicos y reducir impactos ambientales. En este sentido, remarcan su disposición al diálogo «abierto, transparente y constructivo» con estos colectivos vecinales.
Mientras tanto, el debate sobre el biometano sigue abierto en La Rioja. El cierre definitivo del proyecto de Sorzano marca un precedente y refuerza la presión vecinal en otros municipios (la empresa mantiene abiertos otros proyectos de instalaciones en Pradejón y Valverde, además del de Hervías), donde se plantea un complejo equilibrio entre transición energética, desarrollo rural y aceptación social. La resolución de los proyectos pendientes será clave para definir el futuro de este modelo en la comunidad autónoma.


