La directora general de Tráfico en La Rioja, Beatriz Zúñiga, ha advertido este jueves de que los comportamientos de riesgo al volante siguen estando detrás de los accidentes mortales que se registran en las carreteras, y ha reclamado mayor prudencia y responsabilidad por parte de todos los usuarios de la vía.
Zúñiga ha señalado que, más allá de las cifras provisionales de siniestralidad, el análisis de los accidentes revela un patrón repetido de conductas evitables, entre las que figuran el adelantamiento antirreglamentario, la distracción, la somnolencia, la velocidad excesiva, el consumo de alcohol o drogas, el tránsito indebido de peatones y la no utilización del cinturón de seguridad.

FOTO: Bomberos de Navarra.
A su juicio, estos factores siguen teniendo un peso determinante en los siniestros más graves y ponen de manifiesto que muchos de ellos podrían haberse evitado con una conducción más atenta y responsable. “No estamos hablando de hechos imprevisibles, sino de decisiones que se toman al volante y que tienen consecuencias muy graves”, ha señalado.
La responsable de Tráfico ha insistido en que los balances de siniestralidad no deben interpretarse únicamente como estadísticas, sino como una llamada de atención colectiva. “No hablamos de números, hablamos de personas”, ha subrayado, en referencia a las víctimas mortales y a sus entornos familiares y sociales.
Zúñiga ha recordado que en carretera “no estamos solos” y que conductas como el exceso de velocidad, las distracciones o el consumo de sustancias no solo ponen en riesgo a quien conduce, sino también al resto de usuarios. Por ello, ha hecho un llamamiento a la prudencia y la precaución, especialmente en un contexto de elevada movilidad.
“Cada decisión cuenta”, ha concluido, apelando a la responsabilidad individual como elemento clave para reducir la siniestralidad y evitar consecuencias fatales en las carreteras.
Catorce fallecidos
Las carreteras riojanas se han cobrado catorce víctimas durante el 2025. Una lista terrible que se incrementaba este año con el fallecimiento del joven de 16 años, vecino de Pradejón, que moría tras varios días ingresado en el Hospital de Navarra después de un accidente ocurrido el pasado 27 de diciembre en la N-232 a la altura de Galilea.
Antes de este último suceso, el pasado 12 de diciembre moría un joven de 27 años ha fallecido después de ser atropellado en la autopista AP-68, a la altura del kilómetro 186, en el término municipal de Aldeanueva de Ebro.
Además, el 2 de diciembre un hombre de 30 años, vecino de Haro, fallecía tras sufrir un accidente de tráfico en la N-232, a la altura del kilométrico 448, dentro del término municipal de Rodezno y después de ser atropellado en la vía.
El anterior accidente mortal se había registrado el pasado 26 de noviembre cuando un hombre de 59 años, natural de Logroño y vecino de Burgos, fallecía como consecuencia de un accidente de tráfico al paso de la N-232 por Foncea, en el que otras seis personas resultaban heridas: cuatro de ellas graves y las otras dos muy graves. Noviembre ha sido, hasta el momento, el mes más trágico en las carreteras riojanas.
No habían pasado ni dos días del último accidente mortal que se registró cuando un hombre de 75 años perdía la vida tras salirse de la vía el vehículo en el que viajaba por la AP-68.
El anterior fallecido en carreteras riojanas se lamentó el pasado domingo 2 de noviembre cuando un hombre de 75 años, vecino de Ollauri, fallecía alrededor de las nueve y media de la noche en una colisión múltiple ocurrida en el kilómetro 467,5 de la carretera N-232, a la altura del término municipal de Foncea. Se trataba del primer accidente en la N-232 en 2025.

La anterior víctima se contabilizó el 4 de octubre. Un hombre de 40 años perdía la vida en el Hospital San Pedro, donde estaba siendo atendido tras sufrir un atropello en la circunvalación de Logroño unos días antes. El fatal suceso había ocurrido a primera hora de la noche bajo la pasarela peatonal que atraviesa la LO-20 a la altura del campo de fútbol de Las Gaunas. A consecuencia de las graves heridas que sufrió, la víctima fue derivada a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Pedro, donde nada se pudo hacer por salvar su vida.
Unos días antes, el pasado 2 de octubre, una joven alfareña perdía la vida en un accidente de patinete en Alfaro. La fatal caída que sufrió una joven mientras circulaba con su patinete eléctrico tenía un trágico desenlace. La joven, de 22 años, fallecía unos días después en el Hospital de Pamplona, donde había sido derivada tras el grave accidente.
El anterior precedente fatal data del 22 de agosto, cuando un joven de 19 años, con domicilio en Burgos, perdió la vida tras salirse su coche en la AP-68 a la altura de Haro. Una semana antes de este accidente, una joven de 17 años moría al caer por un barranco el vehículo en el que viajaba por la LR-289, en el término municipal de Alfaro.

Este episodio cerraba abruptamente un paréntesis de cinco meses sin víctimas riojanas en la carretera. Hay que remontarse hasta el 10 de marzo para encontrar a la siguiente, un marroquí de 33 años que fue atropellado y abandonado en la carretera en Huércanos.
El 11 de febrero, un motorista de 66 años perdía la vida en la N-111, en el tramo comprendido entre Viguera y Panzares. El 18 de enero un joven de 21 años moría alrededor de las tres de la madrugada en el kilómetro 319 de la la N-111, en el término municipal de Lardero, tras la colisión frontal entre dos turismos. Las dos ocupantes del otro vehículo, una mujer de 27 años y otra joven de 25, fueron trasladadas en ambulancias al servicio de urgencias del hospital San Pedro después de ser liberadas por los bomberos.
Y la primera víctima del año llegaba el 8 de enero cuando fallecía un hombre de 87 años mientras era trasladado en ambulancia de vuelta a casa tras un tratamiento. El accidente ocurrió tras el choque del vehículo sanitario con un coche en la A-12 a la altura de Navarrete


