Ni el termómetro bajo cero ni la borrasca ‘Francis’ han logrado frenar la ilusión. Desde primera hora de la mañana de este lunes, cuando la noche aún se resistía a marcharse de Logroño, decenas de familias riojanas han comenzado a formar largas colas en los accesos al Estadio Municipal de Las Gaunas para no perderse uno de los momentos más esperados del año: la llegada de los Reyes Magos.
Desde las cinco de la mañana, con temperaturas que apenas alcanzaban el grado bajo cero, los primeros padres y madres, bien abrigados y con termos de café en mano, aguardan junto a sus hijos, envueltos en bufandas, gorros y mantas la apertura de puertas. El frío se ha hecho notar, pero la emoción ha sido más fuerte. Las miradas nerviosas, los saltos de impaciencia y las preguntas repetidas —’¿cuándo llegan?’, ‘¿los veremos de cerca?’— han sido la mejor prueba de que la magia de este día sigue intacta.

Las puertas del estadio no se abrirán hasta las nueve de la mañana, momento en el que las 16 entradas permitirán el acceso a las 14.450 personas que podrán presenciar la llegada más espectacular del país. Y es que Melchor, Gaspar y Baltasar han reservado para Logroño una entrada inolvidable: aterrizarán a las 10:30 horas a bordo de un helicóptero ‘Sarrio’ (NH-90) del Bhelma III del Ejército de Tierra, desafiando también al intenso frío de la mañana.
Aunque el mercurio no superará el grado hasta bien entrada la mañana —se esperan apenas 3 grados al mediodía—, la capital riojana vive una jornada marcada por el calor de la ilusión infantil. Un año más, los Reyes Magos demuestran que, por muy duro que apriete el invierno, no hay borrasca capaz de apagar la magia del día más esperado por los más pequeños.


