Los fieles de la Virgen de la Esperanza, patrona de Logroño, se llevaron el día de Año Nuevo una desagradable sorpresa al acceder a la iglesia de Santiago. Durante la jornada anterior, alguien no dudó en robar la corona de plata del niño Jesús, generando el lógico malestar entre los miembros de la cofradía.
Por suerte, la historia ha tenido un final feliz. La Policía Local de Logroño abrió una investigación para dar con el paradero de la corona, que ha podido ser recuperada en apenas dos días. Las pesquisas, lideradas por los agentes David Aldana y Miguel Ángel Galilea, han dado sus frutos y el enser ya está de nuevo en manos de la cofradía para que la talla de la patrona de la ciudad vuelva a lucir como acostumbra.


