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‘Bhagirathi III’: la apuesta romántica del alpinista riojano Rubén Pérez ‘Ino’

La apuesta romántica del alpinista riojano Rubén Pérez ‘Ino’

Alpinismo de vieja escuela, cámaras y acción. Es la propuesta del montañero riojano y videógrafo aficionado Rubén Pérez ‘Ino’, con su documental ‘Bhagirathi III’, que se centra en su aventura de 2023 junto otros a tres escaladores que no se conocían (Mikel Sáez de Urabain, José María Andrés de la Torre y Álex Kammerlander), en la montaña que da título al documental. Lo hace con una propuesta independiente, sin grandes presupuestos y apostando por el deporte más puro. Escalada en pared, modo cápsula, autosuficiencia y alejada de las propuestas comerciales, tan en boga en el mundo actual. Un trabajo que ha otorgado a este bombero logroñés diversos galardones por sus hazañas.

Además de la subida al Bhagirathi III como hilo central, la pieza audiovisual incluye fragmentos de otras tres expediciones: el Baruntse nepalí, el mítico Torres del Paine (Chile) y otro viaje a Perú. También toca temas muy emotivos, como explica Rubén: «La parte final es la situación de uno de los compañeros (Álex), que había cogido congelaciones en el Bhagirathi y acabó escalando en Torre del Paine. Esa última actividad fue reconocida con el Premio de la Federación Española de Montaña, en la categoría Alpinismo Extraeuropeo y además, con el Premio de la Federación Madrileña de Montaña, dentro de la Escalada en Pared.

Rubén, en una escalada mixta

Aparte del indudable esfuerzo físico, ‘Ino’ realizó el esfuerzo de grabar todo el proceso y conseguir que su trabajo se proyectara en el BBK Mendi Film, uno de los eventos más prestigiosos del sector: «Es difícil, porque la gente que se presenta son productores profesionales o directores de cine. Yo llevo escalando 30 años, hago un poco de todo (roca, hielo y alpinismo), un poco polivalente. Soy bombero aquí en Logroño, pero estuve trabajando de cámara unos años en Canadá y ahí, ya cogí el ritmo al tema audiovisual».

Alejado del marketing y las aglomeraciones, Rubén y su equipo apuestan por el purismo: «Lo máximo que hicimos fue el Baruntse, que es un siete mil. Son actividades con dificultad en altura: ya no es andar, ni tienes cuerdas fijas. Escalas, pones los seguros y subes por tus medios». Alejado del «noventa por ciento de expediciones comerciales que ponen la cuerda fija», ellos apuestan por otra cosa. ¿Por qué ver su producto? «Si eres riojano, solo por sentirte riojano, ver a un riojano que ha estado escalando y realizando un documental. Y luego, merece la pena por las vistas que hay y las imágenes espectaculares que pueden verse».

Las Torres del Paine (en Chile), otra expedición de Rubén Pérez

Bhagirathi III: sin comunicación, animales hambrientos y gente ‘de otra pasta’

Los cuatro escaladores emprendieron su viaje al corazón del Himalaya indio a principios de septiembre de 2023. Desde Delhi, la capital, atravesaron un largo viaje por carreteras sacadas de cuento. Estrechos desfiladeros, vistas sobrecogedoras, templos mitológicos… cada vez más alejados de la civilización. Y por supuesto, la ayuda de unos 20 porteadores, esos héroes anónimos que transportan todo lo necesario: «Me gustaría resaltar su dureza, están hechos de otra pasta». De hecho, llegaron a jugarse el tipo ante un río bravo, portando mochilas de más de 40 kilos de peso. Lo pasaron, claro. Normal que de esa región de sherpas y ayudantes salieran los gurkhas, legendarios guerreros.

Los porteadores, cruzando un río bravo

Al exponer el cuerpo humano a alturas extremas, es necesaria la aclimatación. Es decir, pequeños procesos de ganancia de altura hasta el campo base. Allí, el cuarteto contó con la ayuda de oficiales de enlace, cocineros y algo de material para llevar al campo base avanzado, justo antes de entrar en la pared. Allí, el equipo pasó ocho días con la intención de completar la vía ‘Stairway to Heaven’ y ser los primeros en subirla y bajarla por el mismo lugar. «Fuimos durmiendo en la pared, desmontando y montando la cuerda, siempre con nuestros medios y montando la hamaca, una especie de tienda de campaña (en vivac)», explica Rubén. Un retorno a técnicas ancestrales, pura supervivencia.

La meteorología es otro factor importante y los alpinistas deben encontrar la ventana donde favorezca para iniciar la expedición. Sin embargo, en India tuvieron problemas: «Allí está totalmente prohibido el teléfono satelital, es por un tema de espionaje. Así que tuvimos que usar un Inreach (no puedes hablar por teléfono, pero sí mandar mensajes)». Así supieron el tiempo que hacía y pudieron encontrar los días necesarios. Por fin, el 19 de septiembre de 2023 partieron del campamento base, hasta que hicieron cima el 26 y se pusieron a salvo ya en octubre. Dos semanas de incertidumbre, decisiones al límite y en contacto directo con un entorno hostil.

La hamaca, en uno de los vivacs improvisados

A veces, más de lo deseado. Porque nada más llegar al campamento superior, se encontraron con un visitante inesperado: las comadrejas. «Se nos comieron toda la comida y casi nos dejan sin exhibición. Las galletas y las barritas de proteínas habían desaparecido. Íbamos con las energías justas y además, dos compañeros no terminaron de aclimatarse bien (Álex tuvo congelaciones en sus pies)», explica Rubén Pérez. A pesar de todo, los cuatro siguieron hasta la cima, que hollaron con éxito. Solo tras el descenso y la vuelta, Álex Kammerlander pudo ser trasladado a un hospital para recuperarse.

Porque, evidentemente, lo más importante en estas expediciones no es subir, sino descender con éxito. Una travesía no exenta de problemas: «Llegamos dos días non-stop sin dormir, preocupados por el estado de Álex. Descendimos casi 1.300 metros de pared con mucho cansancio, colocamos reuniones que teníamos que reforzar, pues no teníamos el conocimiento de que hubiera bajado nadie por esa cara». Todo ello, con el cansancio acumulado, el hambre y el trabajo de completar hasta 22 rápeles. Tuvieron que bajar del campamento superior al base y de ahí, a Gangotri, el pueblo más cercano, al que llegaron el 1 de octubre. «Muchas veces, lo más bonito no es el sueño, sino el proceso hacia lo que tenías soñado», subraya Rubén, satisfecho por cumplir el objetivo.

A por un nuevo proyecto, con recursos limitados 

Rubén Pérez no para, porque además de la expedición en India, su 2025 ha sido completo. En enero y febrero ascendió la brutal cara norte del Eiger (Suiza) y en julio, junto a la cántabra Cristina Serna, realizó una expedición en Perú (incluida en el documental), con nueve picos en un mes. Por ello, ‘Ino’ aguarda una nueva oportunidad para escalar y grabar: «Nosotros no tenemos ningún tipo de patrocinador y cuesta conseguir la inversión necesaria. El Gobierno de La Rioja te echa una mano, pero en comparación al esfuerzo físico, no es tanto».

Por eso, su última petición es que esa contribución incremente: «En otras comunidades que tienen la montaña más presente, como el País Vasco, a mis compañeros les han financiado casi todo su documental». Ahí queda su voluntad.

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