Los planes de 941

Abierto hasta el amanecer: bares y discotecas afrontan la noche más larga del año

31 de diciembre. Mala fecha para los nostálgicos, que sufren en sus carnes la melancolía de dejar atrás un año que no volverá, propicia para los optimistas y arrojados, que se asoman a un nuevo ejercicio plagado de planes y buenos propósitos. Última o primera noche, tú eliges en función de tu estado de ánimo. En cualquier caso, sobre lo que no cabe discusión es el hecho de que estamos ante la noche más larga del año, por más que el calendario astronómico se empecine en atribuirle el título a la del 21 de diciembre.

Porque aunque en Nochevieja y haya algunos minutos más de luz, la noche tiende a optimizar su aprovechamiento a golpe de cadera y de brindis entre seres queridos. Y no será por falta de oportunidades, pues en ninguna otra jornada del año se estira tanto el horario de los bares y discotecas riojanos.

Quienes se adentren en la noche riojana con sus mejores galas dispondrán hasta el amanecer para gozar con el cambio de calendario. Porque, mientras en otras de las fechas elegidas para estirar el horario de apertura los establecimientos ganan entre una y dos horas para realizar su actividad, en Nochevieja ese margen se amplía en hasta siete horas, en función de la categoría de los locales.

Para que no te hagas excesivo lío, los brindis por el nuevo año se prolongarán hasta las siete de la mañana en todos los tipos de establecimiento (bares, restaurantes, cafeterías, bodegas, salones recreativos o bingos) salvo las discotecas, que deben bajar la verja a las ocho de la mañana.

Y, tal que no todo va a ser ingerir líquidos y los buenos deseos también generan gusa, otros establecimientos alimentarios adelantan sus horarios de apertura para satisfacer los deseos de los más voraces (por citar un ejemplo, la churrería de la Fuente Murrieta de Logroño comenzará a freír a las cinco de la madrugada).

En cualquier caso, sirvan algunos consejos básicos para disfrutar con moderación tras las uvas:

– Ingerir alcohol no es, a día de hoy, deporte olímpico. Convertir la noche en una cata de bebidas espirituosas a contrarreloj acarrea consecuencias y el concierto de Año Nuevo se te puede hacer excesivamente largo y estridente.

– Si bebes, no conduzcas. Olvídate de la multa: tu vida vale más que eso. Recuerda que hay medios de transporte, como el taxi o el autobús, que pueden llevarte a casa. También ese amigo abstemio, al que habrás llamado «aburrido» varias veces a lo largo de la noche y ahora se convierte en tu mejor salvoconducto para encontrar el camino a casa.

– La educación no caduca a medianoche. Goza y celebra, sí, pero recordando que hay vecinos que no pueden hacerlo porque trabajan al día siguiente o su estado de salud no es el óptimo. Cantar y gritar te distingue, aunque quizás de un modo distinto al que tú percibes mientras disfrutas. Puedes aplicarlo también al lanzamiento de petardos: lo poco gusta y lo mucho cansa.

– Cuida tus riñones… en el lugar indicado. Hasta donde sabemos, no hay ninguna calle riojana patrocinada por Roca o Gala. Y vas a flipar: el bar en el que hace unos instantes has perreado hasta el suelo dispone de aseos. Recuerda esta cifra: 301. Son los euros que tendrás que aflojar si haces lo propio con tu vejiga en las calles de Logroño. No querrás verte en el primer ‘orinómetro‘ del año.

– Juega limpio. Te proponemos un reto: cuando vayas de bar en bar cuenta el número de papeleras y contenedores repartidos por la ciudad. ¿Adivinas para qué sirven? Correcto: tu porquería está mejor ahí dentro y, si necesitas un incentivo, puedes puntuar tus lanzamientos a su interior. El personal de limpieza también celebra Año Nuevo.

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