Mientras para muchos el Año Nuevo es una fiesta fuera de procuraciones y diversión, para otros tantos, es un día de alerta y precaución ante la llegada de la pirotecnia. Muchos animales, especialmente los perros, sufren ataques de pánico ante estos estruendos consecutivos e insuales que se generan en las calles de sus ciudades en fechas navideñas.
Muchos dueños esperan alertados a que den las 00:00 de la noche del 1 de enero a la espera de ver cómo reaccionan sus mascotas ante la pirotecnia que anuncia el Año Nuevo. Para Pilar Mendoza, veterinaria en el centro Gallarza, los perros son los que «más sufren» por estos estímulos, ya que son los que más capacidad auditiva y sensorial tienen para detectar y alertarse de estos estruendos.

Como los humanos, cada perro tiene diferentes reacciones ante el mismo estimulo. La veterinaria alerta que los comportamientos más normales son o no alterarse ante la situación porque siempre lo han llevado bien o demostrar conductas nerviosas ante el estimulo. «Entre los comportamientos que denotan un estado de ansiedad alto encontramos que el animal deambule corriendo por la casa en busca de escondite, salivación excesiva, ladridos fuertes y constantes, orejas agachadas o el rabo entre las piernas «.
Pautas esenciales
Una de las claves para prevenir o aliviar estas situaciones de estrés en las mascotas es «saber actuar » ante este tipo de situaciones. De las principales tareas que hay que hacer con el animal que sufre de estos ataques es adelantarse a que sucedan y conducir al animal, antes de que la pirotecnia comience, al lugar más escondido de la casa, que suele ubicarse en los baños.
Una vez ha comenzado la pirotecnia, Pilar insiste en no parar al animal cuando está corriendo por la casa: «Cuando corre por toda la casa está examinando el lugar para esconderse y ponerse a refugio». «Muchas veces el dueño, con toda su buena fe, coge al perro en brazos para calmarle y lo que consigue es el efecto contrario», sostiene la veterinaria.

Muchas veces estos remedios ‘caseros’ se unen a la química que el mundo de la farmacia ha ido proporcionando para mitigar estos ataques de ansiedad. «Los collares o pulseras con feromonas tranquilizantes o alfa-casocepina, que es una proteína relajante, son algunos de los remedios de venta libre al público para adelantarnos a ese estado de ansiedad», expresa Pilar.
«Y si se nos va de las manos»
Una de las preguntas que generalmente trasladan los dueños a los veterinarios es cómo actuar cuando, tras aplicar todos sus consejos, la situación se va de las manos. Pilar lo tienen claro: «Pedir ayuda a los profesionales». «En las consultas tratamos estos tipos de ataques de ansiedad fuertes ante la pirotecnia y tenemos más trucos que pueden ayudar a la mascota»,añade. «Además, si el animal no responde ante estos trucos, se puede contemplar administrarle una medicación», apunta Pilar.
A las consultas llegan casos «graves» y «en muchas ocasiones estos animales tienen que ir a urgencias veterinarias para ser atendidos, sobre todo los animales con cardiopatías o enfermedades graves», sostiene.
Sin embargo, Pilar mira la otra cara del problema y expresa que cada vez se piensa mucho más en el «bienestar y cuidado de las mascotas de la casa». Esto hace que cada vez la gente esté «más concienciada» a la hora de tirar petardos y «proteger» a sus mascotas.


