Cultura y Sociedad

Entre pinchos, vinos y cuñados: así despide Logroño el 2025

FOTO: Fernando Díaz

A muy pocas horas de despedir este 2025 y empezar a comerse el 2026, miles de riojanos se preparan para un evento social y festivo que reúne en pocos metros toda la alegría, los nervios, los abrazos y las sonrisas, así como los buenos propósitos que cada uno es capaz de mostrar. Es uno de los eventos del año, solo superado por el Cohete. Nos referimos al vermú toreo que se plantea para entrar con buen pie a la cena de Nochevieja.

Hay que prepararse para escuchar al cuñado criticar el vino: «Si te hubiera traído yo uno que tengo en casa, flipas». O para ver como José Mota expone a ‘los más listos del patio (de la cárcel)’, refiriéndose a nuestros políticos. Y también, estar preparado para ver cómo el adolescente de la casa se come las uvas debajo de la mesa porque ha visto en TikTok que de esa manera el 2026 vendrá cargado de novios y novias.

Pero antes de esta comedia hogareña y necesaria, hay unos cuántos rituales previos y a la riojana para despedir el año. Como todo en la vida, la cosa va por generaciones: los más jóvenes lo despiden de una forma y los más veteranos de otra.

Los primeros siguen tradiciones más recientes: irán a la calle del Laurel para realizar ahí uno de los nuevos fenómenos de la Nochebuena y la Nochevieja: los tardeos. Durante las jornadas del 24 y 31 de diciembre, miles de jóvenes realizan un multitudinario brindis navideño lleno de color, diademas navideñas y villancicos espontáneos que combinan a la perfección con los pinchos y vinos de La Laurel.

Como si de una procesión se tratase, los valientes gozadores del tardeo se disponen a combatir con otra lucha: la copa de año nuevo. En este proceso ya se empiezan a diferenciar las edades, mientras que los más jóvenes se desplazan hasta la Plaza del Mercado en Logroño para seguir con la fiesta; otros, los más veteranos, llenan la calle Bretón de los Herreros para continuar con la alegría navideña.

Durante estas horas el fulgor del Año Nuevo invade el espíritu de los riojanos, haciendo que al llegar a sus casas a cenar muchos no sepan si están pelando la gamba o la gamba les está pelando a ellos.

Aunque este ritual para los más jóvenes sea algo novedoso que se ha aportado a la ciudad, la verdad es que la historia les delata porque hace unas generaciones Logroño celebraba ‘La Champanada’. Este evento consistía en hacer un tardeo con copas de cava en los entornos del Paseo del Espolón. Una tradición que se vio relegada por los tardeos en La Laurel.

Sin embargo, este no es el único ritual válido, los hay más deportivos. Este miércoles miles de corredores, de todas las edades, se dispondrán a hacer la última carrera del año: algunos más profesionales, otros lo harán por las risas y el disfrute con los amigos. Sea con fuere, todos estarán animados por nuestros anteriores protagonistas: los luchadores del tardeo.

La ‘última cena’

Vuelta al calor del hogar donde las tradiciones se vuelven a repetir cada 31 de diciembre. Los menús pueden ser distintos, algunos apostarán por el cordero, otros por el rape o por el cardo y así con mil menús distintos.

FOTO: Fernando Díaz

Eso sí, todos coincidimos en lo mismo: las 12 uvas. Esa tradición que envuelve a un pueblo y que pelea a los más atrevidos por el mando de la televisión, porque la última discusión del año esta clara: ¿dónde vemos las uvas?.

El cuñado lo suele tener claro, la abuela también, el niño lo quiere ver con Ibai en Twitch y el adolescente quiere despedir el año con ‘La Casa de los Gemelos’.

Al final todos caemos en las mismas cadenas o pasamos por las mismas cadenas: los fieles de La1 verán las campanadas con Chenoa y Estopa, pero se pasarán a ver el vestido de la Pedroche y comentar lo de todos los años, eso que está pensando usted ahora mismo.

Mientras brinda media España, la banda sonora la pondrán programas pregrabados de música o cachitos de momentos del año. En ese momento, muchos se dispondrán a ‘volver al ruedo’ para seguir disfrutando del ambiente de la ciudad en Navidad: algunos en cotillones inflados en discotecas; otros, en bares.

Pero al final una de las cosas que siempre demuestra nuestra tierra es saber disfrutar las celebraciones importantes: salir a la calle, disfrutar con amigos de la manera que sea, volver al calor del hogar para unirse un poquito más a la familia y, por supuesto, brindar por un año que se va, pero con la mirada puesta en un año que viene pisando fuerte.

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