La Rioja

Plantas de biogás: economía circular frente a impacto ambiental

La Rioja y su entorno más cercano se han convertido en un pequeño ‘polo’ de proyectos de biogás y biometano. En la actualidad y en diferentes puntos de la tramitación, hay cinco plantas proyectadas en distintos municipios riojanos, promovidas en su mayoría por la empresa riojana b.Power, con inversiones que rondan los veinticinco millones de euros por instalación y 80 puestos de trabajo directos. Además existen dos grandes proyectos en Navarra muy próximos a localidades de la comunidad (Sesma y Viana). En paralelo, a lo largo de los últimos años ya se han tumbado dos plantas (Autol y Alfaro), en un debate cada vez más encendido donde se cruzan argumentos sobre empleo y economía circular con alegaciones por impacto paisajístico, riesgos ambientales y rechazo social.

En principio, el biogás se presenta como una de las energías renovables con mayor proyección en Europa: un gas compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono que se obtiene mediante la digestión anaerobia de residuos orgánicos, especialmente agrícolas y ganaderos. Su producción permite generar electricidad, calor o incluso combustible vehicular, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y contribuyendo a minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, de este proceso surge el digestato, un fertilizante orgánico capaz de sustituir abonos químicos y mejorar la salud del suelo, convirtiendo a estas plantas en engranajes esenciales de la economía circular. Vecinos y asociaciones ecologistas no lo ven así y están realizando reuniones informativas y presentando alegaciones a cada uno de los proyectos que salen a información pública.

Uno de los proyectos que van más avanzados es el de Sorzano cuyo expediente de autorización ambiental se encuentra en estos momentos en trámite de información pública y donde b.Power plantea una planta de gestión de subproductos orgánicos sobre algo más de diez hectáreas. La planta podrá gestionar hasta 82.000 toneladas anuales de residuos.

Esa dimensión hace que, de acuerdo con la Ley del Paisaje de La Rioja, se catalogue como infraestructura de «elevado impacto paisajístico». El Ayuntamiento ha emitido ya un informe urbanístico desfavorable al considerar que el uso no encaja con el Plan General. Durante estos días en gobierno de La Rioja recoge las alegaciones de municipios y entidades ecológicas. Las organizaciones ambientales alertan de ruido, tráfico pesado, olores, afecciones a la fauna y pérdida de atractivo en una zona vinculada al ocio y la naturaleza. La empresa, por su parte, recuerda que en su día obtuvo un pronunciamiento municipal favorable y habla de un cambio inesperado de posición, mientras siguen defendiendo que el proyecto generaría empleo estable e ingresos para el municipio.

En mayo de este año, el alcalde Javier Poyales defendía con entusiasmo la futura planta de biogás, que consideraba «buena para todo el pueblo». Explicaba que ya se negociaba el alquiler de unas nueve hectáreas —de las cuales 16.000 metros cuadrados alojarían la instalación—, un ingreso que, afirmaba, sería «impresionante» para un municipio con escasos recursos.

En Valverde, dentro del término de Cervera del Río Alhama, b.Power impulsa otra planta de biometano sometida a autorización ambiental integrada y evaluación de impacto. Ecologistas en Acción pide su desestimación alegando falta de detalle en aspectos clave del proyecto. La organización subraya que la instalación, situada a menos de un kilómetro del núcleo urbano, manejaría unas ciento veinte mil toneladas anuales de residuos procedentes de varias comunidades, lo que implicaría un intenso tráfico de camiones y un notable impacto visual y odorífero. A su juicio, la creación de una docena de empleos no compensa los riesgos y pide más transparencia al Ayuntamiento y a la promotora.

A su vez, en Hervías, también la empresa riojana b.Power proyecta otra planta sobre más de doce hectáreas. Los colectivos ecologistas recuerdan que la Ley del Paisaje excluye este tipo de instalaciones de elevado impacto en áreas de concentración parcelaria y en entornos protegidos como la ruta jacobea. Además, señalan que en la zona ya se tramita otra planta de biometano de la compañía Axpo, lo que elevaría la superficie afectada por ambas a más de dieciséis hectáreas. A las críticas por la afección visual se suman los temores por los olores y los riesgos por posibles fugas o accidentes cerca del depósito de agua municipal.

En Sotés el promotor es Buscaminas Gestión Integral. El proyecto está en fase de petición de informes, pero ya acumula una oposición frontal de Ecologistas en Acción. La entidad alerta del fuerte incremento de tráfico pesado atravesando el núcleo urbano, de la ausencia de planes detallados para controlar fugas de metano o emisiones de sulfuro de hidrógeno y partículas desde la chimenea, y del impacto que los olores y el digestato pueden tener en poblaciones situadas a menos de un kilómetro. También denuncian la falta de información pública sobre el plan de autoprotección en caso de incendio o explosión y el posible efecto sobre el cercano bosque del Moncalvillo.

El quinto proyecto riojano en tramitación se ubica en Pradejón, donde b.Power Generation plantea otra planta de gestión de subproductos orgánicos. El expediente se encuentra todavía en fase inicial de solicitud de informes, pero se enmarca en la misma estrategia empresarial: instalaciones para tratar residuos agroalimentarios y ganaderos, producir biometano y generar digestato como fertilizante. Aunque el detalle de alegaciones y apoyos aún está por concretar, el Consistorio sí manifestó su interés por el proyecto al estar ubicado a distancia del municipio.

Muy cerca de la frontera riojana, Navarra concentra también proyectos con efecto directo sobre municipios de La Rioja. En Sesma, la planta de Biometano Sesma S.L. es la mayor de su comarca, con una capacidad prevista de unas ciento ochenta y cuatro mil toneladas de residuos al año. Medio Ambiente le concedió la autorización ambiental integrada justo antes de que el Parlamento navarro aprobara una moratoria para nuevos proyectos de biogás, de la que esta instalación ha quedado excluida, por lo que continúa adelante. En Viana, a apenas diez kilómetros de Logroño, la empresa riojana b.Power impulsa otra planta que ha encendido todas las alarmas vecinales: se prevé gestionar más de ciento veinticuatro mil toneladas de purines, estiércoles y residuos industriales, con una circulación diaria estimada de más de una veintena de camiones pesados. Plataformas ciudadanas y grupos políticos han anunciado alegaciones y denuncian falta de información y transparencia.

En el lado opuesto del tablero están los proyectos ya rechazados. El más sonado fue el de Autol, donde ya se emitió una declaración de impacto ambiental desfavorable al considerar “severo y permanente” el daño al entorno. La planta preveía gestionar unas ciento veinte mil toneladas de residuos al año, ocupar más de doscientos treinta mil metros cuadrados y operar las veinticuatro horas del día con un intenso trasiego de camiones. La oposición del Ayuntamiento, del Consejo Regulador de Rioja, de organizaciones ecologistas y de distintos partidos políticos fue determinante. También fue frenada la planta prevista en Alfaro, junto al peaje de la AP-68, contra la que Amigos de la Tierra La Rioja presentó alegaciones por los impactos de olores, emisiones de CO₂, fomento de la ganadería intensiva y riesgos para la calidad del aire y del agua en toda la ribera del Ebro.

El resultado es un mapa complejo: cinco proyectos activos en La Rioja, dos grandes instalaciones navarras en marcha junto a la frontera y dos plantas ya descartadas. Entre promesas de inversión y empleo, y advertencias sobre paisaje, tráfico, olores, digestatos y clima, el debate sobre el biogás se ha instalado definitivamente en la agenda pública riojana.

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