La empresa riojana b.Power proyecta cuatro plantas de biogás en Sorzano, Hervías, Cervera del Río Alhama y Pradejón. Una inversión sin precedentes en el territorio que combina sostenibilidad, empleo y futuro.
La transición energética ya no es solo un concepto global, sino una realidad que se está abriendo paso en el corazón de La Rioja. b.Power ha presentado un ambicioso plan para construir cuatro plantas de biogás en distintos puntos de la comunidad, con una inversión estimada de entre 20 y 25 millones de euros por instalación. Un proyecto que, de materializarse, supondrá un salto cualitativo en el modelo energético y económico de la región, con la creación de entre 15 y 20 empleos directos e indirectos por planta y un impacto fiscal de más de un millón de euros inicial por municipio, además de unos 100.000 euros anuales en tributos y alquileres.
Los municipios elegidos para acoger estas instalaciones son Sorzano, Hervías, Cervera del Río Alhama y Pradejón, donde b.Power ya realiza estudios de viabilidad. Según explican María Díez y Rubén Clavijo, CEO y director técnico de la compañía, el proyecto se ha diseñado teniendo en cuenta la Ley de Paisaje de La Rioja, que restringe la implantación de este tipo de infraestructuras.
Realmente hay residuo para 10-11 plantas, pero las afectaciones ambientales, ley de paisaje y diversos aspectos a tener en cuenta (distancias a núcleos urbanos, cercanía de residuos, ubicación de conexiones, red de accesos, etc.) hacen que se hayan decantado por cuatro ubicaciones estratégicas.
La acogida en los municipios es, en general, positiva. En Cervera del Río Alhama, el alcalde Álvaro Forcada ha explicado que “es un proyecto como otros; han presentado ahora la solicitud para obtener la Autorización Ambiental Integrada. Si cumple, saldrá adelante”.

Ubicación de la posible planta en Cervera
En Pradejón, el regidor Alfonso Pousada valora especialmente la utilidad práctica del proyecto: “Nos parece muy interesante porque son modelos de producción energética más ecológicos. Las empresas de champiñón hoy tienen que pagar por deshacerse de residuos, y esto les saldrá gratis, cerrando así el círculo de la economía circular. Estamos todos encantados”.
Sorzano: ejemplo de consenso
Uno de los casos más llamativos es el de Sorzano, donde el alcalde Javier Poyales asegura que “el proyecto es bueno para todo el pueblo”. Según explica, ya se negocia el alquiler de unas nueve hectáreas, de las cuales 16.000 metros cuadrados se destinarían a la planta. “Es un ingreso impresionante para un pueblo donde los concejales tenemos que hacer de todo porque no hay financiación para contratar personal”, señala.
El entusiasmo no se queda solo en lo económico. “Nos hemos informado mucho. Hemos visto la planta que tienen en Ólvega y es increíble: no huele nada. El tratamiento es hermético y no hay contacto con el aire”, asegura el alcalde. Además, destaca que el ahorro para los agricultores puede rondar los 20.000 o 30.000 euros al año en fertilizantes, gracias a la producción de digestato, un abono orgánico de alta calidad.
“Ya hay seis personas del pueblo interesadas en trabajar en la planta si se hace realidad. Puede ayudarnos a fijar población o incluso atraer a nuevas familias. Esto y los ingresos económicos garantiza que el pueblo siga vivo al menos 30 años más, que podamos arreglar un camino sin necesidad de ir mendigando dinero”, concluye Poyales, convencido de que “b.Power no viene a especular, sino a mejorar el territorio”.
El biogás es un gas renovable, compuesto principalmente por metano y dióxido de carbono, que se genera a partir de la descomposición de residuos orgánicos —especialmente agrícolas y ganaderos— en un entorno sin oxígeno, un proceso conocido como digestión anaerobia. Este gas puede utilizarse para producir electricidad, calor o como combustible, reduciendo así la dependencia de combustibles fósiles y minimizando las emisiones de gases de efecto invernadero.
Además, durante este proceso se genera el mencionado digestato, que puede utilizarse como fertilizante orgánico, reduciendo el uso de abonos químicos y mejorando la salud del suelo.

Las plantas de biogás representan una herramienta clave en la economía circular, al valorizar residuos que, de otro modo, terminarían en vertederos o contaminando el entorno. También son un ejemplo de cómo la sostenibilidad ambiental puede ir de la mano del desarrollo económico y social.
Desde el Gobierno de La Rioja se asegura que todas las propuestas se evalúan “de forma equilibrada, teniendo en cuenta factores sociales, paisajísticos, medioambientales y económicos, con especial atención a la generación de empleo y los beneficios que puedan aportar tanto al municipio como a su entorno”.
El sector del biogás está en auge en toda Europa. La Unión Europea ha lanzado el plan REPowerEU, con el objetivo de alcanzar los 35.000 millones de metros cúbicos de biometano. En España, la Ley 7/2022 y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) marcan metas ambiciosas para impulsar la producción de gases renovables.
Sin embargo, la participación del biogás en el consumo energético español aún es baja, por lo que iniciativas como la de b.Power son clave para cumplir los objetivos climáticos y energéticos.
Un nuevo horizonte para el campo riojano
Además del impacto ambiental positivo, el proyecto también plantea un nuevo horizonte para el sector agrario. Como señala el alcalde de Sorzano, a partir de 2023 los agricultores estarán obligados a gestionar adecuadamente sus residuos, lo que supondrá un gasto importante si no se dispone de soluciones locales. Las plantas de biogás permiten ahorrar estos costes y al mismo tiempo transformar esos residuos en energía.
Uno de los retos más estimulantes que se plantea la empresa es el de utilizar también los residuos de la uva para la producción energética. “¿Sabemos lo que eso puede significar para La Rioja?”, se preguntan desde el ayuntamiento. Una forma innovadora de aprovechar uno de los subproductos más abundantes de la región vitivinícola por excelencia.
En definitiva, el proyecto de b.Power no solo representa una apuesta por las energías renovables, sino también una oportunidad para repensar el modelo rural en La Rioja. La combinación de innovación tecnológica, creación de empleo, mejora medioambiental y sostenibilidad agraria puede convertirse en una fórmula de éxito para muchas localidades que luchan por no perder población ni oportunidades.
Si todos los trámites salen adelante, estas cuatro plantas podrían marcar el inicio de una nueva etapa en la región, donde la economía circular, la energía limpia y el desarrollo local caminen de la mano hacia un futuro más verde y justo.


