La Unión Deportiva Logroñés ha hecho oficial este martes el acuerdo con el Real Madrid para el traspaso de Manex Rezola a la entidad blanca. Manex, de 19 años, ha disputado en esta primera parte de la temporada 2025-26 un partido de Copa y catorce más de Segunda RFEF, con dos goles. El vasco subió este verano al primer equipo después de completar un magnífico curso con el División de Honor, con ocho tantos y 27 encuentros jugados, y otros cuatro compromisos con el Promesas, en Tercera RFEF.
El futbolista define su llegada al club como “un reto muy emocionante”, marcado por el hecho de “salir de casa”, algo que reconoce que “no era fácil” para él. Sin embargo, explica que todo cambió muy pronto, ya que “nada más ver la Ciudad Deportiva, a los compañeros y al personal del club” sintió una confianza inmediata y un trato por el que estará “siempre agradecido”. En ese proceso de adaptación, destaca especialmente al staff del División de Honor, formado por Toño Jubera y David Ruiz, y a Eduardo Valdovinos, director de la cantera, asegurando que junto a ellos sabía que iba a estar “en buenas manos”, algo que le dio “mucha tranquilidad”. Aunque admite que “los principios cuestan”, subraya que “todo salió bien” y que guarda esa etapa “con muchísimo cariño”.
El salto al primer equipo llegó tras “la buena temporada” realizada en el División de Honor, lo que le permitió realizar la pretemporada con la primera plantilla. A partir de ahí, recuerda con especial gratitud las palabras de Unai Mendia, quien le transmitió que “ya estaba preparado” para competir en Segunda RFEF, una confianza que asegura que “siempre agradeceré”. En ese paso de categoría, reconoce que notó “un cambio bastante significativo” en “la competitividad, el ritmo y la calidad individual”, aunque remarca que sus compañeros le ayudaron desde el primer día y que “me lo pusieron muy fácil nada más entrenar con ellos”, lo que le permitió adaptarse “muy pronto”.
Sobre su experiencia en el vestuario del primer equipo, explica que desde el primer momento tanto jugadores como cuerpo técnico le acogieron “como si fuera uno más”. Aunque su etapa se limitó a medio año, asegura que para él supuso “un montón de aprendizaje y experiencias”. Considera que ha crecido “muchísimo”, no solo “en lo futbolístico”, sino también “en lo personal” y en aprender “a saber convivir en un vestuario profesional”. Del cuerpo técnico afirma que se lleva “muchas cosas a todos los niveles”, con una mención especial para Unai, y señala que a partir de ahora intentará “poner siempre en práctica todo lo que me han enseñado”.
El jugador también pone en valor su día a día en la Residencia y en la Ciudad Deportiva, destacando que se lleva “muchísimos aprendizajes” de esta etapa. Le ha impactado especialmente comprobar que el Logroñés es “un club totalmente profesional”, con “todos los recursos e instalaciones” necesarios para cubrir “cualquiera de las necesidades” de sus futbolistas. En ese sentido, subraya la importancia de la Residencia, donde viven los jugadores que han salido de casa, y explica que allí “nos sentimos genial, como en nuestro hogar”, algo que considera una muestra clara de “la apuesta por nosotros” y que le ha permitido conocer “cómo es el fútbol profesional”.
Su último partido como blanquirrojo, ante el Ejea, fue especialmente emotivo. Reconoce que se sintió “muy emocionado” por la ovación recibida al ser sustituido y admite que le dio “pena saber que mi etapa aquí terminaba”. Aun así, se queda con la satisfacción de haberlo dado “todo por esta camiseta”, del mismo modo que siente que “el Logroñés lo ha dado todo por mí”.
De cara al futuro, asegura que su ilusión es “jugar al más alto nivel”, aunque insiste en que prefiere centrarse en el día a día y en “trabajar en cada entrenamiento como si fuera el último”. Su objetivo es “disfrutar del proceso” y de “ser futbolista”, confiando en que “todo este esfuerzo tenga su recompensa”. Para el Logroñés, expresa su deseo de que “pronto podamos celebrar algo muy bonito”, convencido de que “la entidad y la afición así lo merecen”.


