El fin de semana previo a la Navidad siempre es sinónimo de reencuentro. Entre esas cuadrillas del pueblo, el grupo de amigos del instituto, los primos que vienen de fuera,… Pero también es sinónimo de comidas y cenas de empresa. Todas estas celebraciones se aúnan en el Casco Antiguo de Logroño mientras los turistas (y alguna que otra despedida de soltero) que visitan estos días la capital riojana también aprovechan para callejear.
Los hay de Burgos, otros que llegan de Vitoria, también de pueblos vecinos de Álava y otras que vienen desde El Cortijo hasta «la gran ciudad por Navidad». Un pincho en el corazón gastronómico de la ciudad y una copa de vino son el atractivo perfecto para que las calles Portales, Bretón de los Herrero, Laurel o San Juan luzcan abarrotadas de gente aunque el tiempo invernal no acompañe del todo, con alguna que otra gota queriéndose escapar. Pero ni el frío ni la niebla dejan a riojanos y visitantes en sus casas.


