Agricultura

Los olivareros ultiman una campaña con menos kilos

Los olivareros ultiman una campaña con mermas que van desde el 30 hasta el 50 por ciento en función de las zonas

Tras un año de abundancia es sabido por todos los productores que toca año de estrecheces en el olivar por eso de tratarse de un cultivo vecero. Menos kilos, si bien con unos rendimientos mejores que los que dejó el año pasado (con una media que ronda el 18 por ciento, frente al 15 que se sacó la campaña anterior).

Los trujales de la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja concluirán la campaña como tarde antes de Navidad, si bien muchos de ellos ya la han despedido con un balance generalizado de «poca oliva», tal como apuntan desde la DOP.

José Mari Ruiz, agricultor y al frente de la empresa de servicios agrícolas Redal que gestiona junto a su hermano, apura las últimas jornadas de la campaña sobre las cuatro ruedas de su máquina cosechadora para olivar, similar a las vendimiadoras que usa en el viñedo. Una campaña que se ha alargado algunos días más de lo previsto antes las últimas lluvias, que han obligado a parar la faena en sus fincas de Ausejo y Corera, donde se concentra su explotación de superintensivo de la variedad arbequina.

«Este año tenemos menos kilos que el año pasado, calculamos que en torno a un 30 por ciento menos, pero hay más aceite en la oliva. La campaña anterior llovió más durante el otoño y eso hizo que la aceituna engordase mucho, por lo que costó bastante que ganara en rendimiento. Este año, en cambio, ha ido más seco estos últimos meses. También es cierto que en aquellas zonas donde llovió algo en septiembre han acabado con mejores rendimientos de lo esperado. Por otro lado, la primavera fue lluviosa y eso hizo que la floración fuera regular», recuerda.

Una cosecha que, si bien es reducida en términos generales, también muestra diferencias en función de las zonas de producción. Según Ruiz, en algunas fincas del entorno de Calahorra la merma ha sido más considerable: «Ahí hay gente que ha cogido muy poco, incluso menos de la mitad de cosecha. Por otro lado, en la zona de Quel y Aledanueva de Ebro creo que ha ido bastante mejor pese al año que es. Algunos productores incluso han podido compensar la pérdida de cosecha con unos rendimientos altos. También es cierto que se notan diferencias de producción entre fincas que se han cuidado más y otras que no han recibido tanta atención, casos en los que la merma aún es más acusada».

Así mismo, recalca que en las zonas de secano, donde los árboles han pasado más sed, los rendimientos también han sido más bajos porque la oliva no ha podido producir tanto aceite. «Al final para que el olivo tenga producción es conveniente que tenga riego porque sino la producción es muy variable y eso da poca seguridad».

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