Han pasado ya casi nueve meses desde que el desprendimiento ese 25 de marzo sepultó la carretera LR-115 a la entrada de Arnedillo. Nueve meses de semáforos, de esperar diez minutos para cruzar por un paso alternativo estrecho y provisional, de hacer cada trayecto con un punto de resignación. Y ahora, además, un nuevo golpe: desde la noche del domingo y hasta, al menos, el amanecer del jueves, ese paso ha quedado totalmente cerrado por obras de refuerzo del firme. El resultado es tan simple como demoledor: una vuelta de más de una hora por la carretera de montaña de Vallaroso para poder acceder al valle y para que los vecinos del valle puedan tener paso al resto de La Rioja.
El cierre no es caprichoso. En el trazado alternativo, el puente de Santa Bárbara no permite el paso de camiones de más de 12 toneladas, y en las próximas semanas está previsto que circulen por la zona vehículos de hasta 18 toneladas para las obras del Sistema Supramunicipal de Abastecimiento del Cidacos. Para soportar ese tráfico pesado, era imprescindible reforzar el pavimento. Una necesidad técnica, sí, pero que vuelve a poner contra las cuerdas a los vecinos del valle, atrapados entre obras, desvíos y una sensación persistente de provisionalidad que ya dura demasiado.
Pedro Montalvo, alcalde de Arnedillo, no oculta su cansancio. Cree que el proyecto de la carretera se ha alargado en exceso: ya son nueve meses sin vía directa y, como mínimo, queda otro año por delante. Según explica, las obras definitivas se licitarán previsiblemente en marzo y tendrán un plazo de ejecución de unos diez meses. Aunque deja una pequeña puerta abierta: quizá, cuando se coloque la valla de seguridad en lo alto de la montaña, se pueda «apañar» algún paso para turismos.

Mientras tanto, los vecinos vuelven a arreglárselas como pueden. Algunos han recuperado escenas de los primeros días tras el desprendimiento: aparcar antes del corte y continuar a pie. Otros, directamente, han optado por bajar a vivir a Arnedo con familiares durante estos días. Las obras avanzan, eso sí. Este lunes ya se había completado la mitad del hormigonado; el martes se hará la otra mitad y el miércoles se dejará para el secado. Aun así, la queja principal no es tanto la obra como las formas. «Nos avisaron a finales de la semana pasada», lamentan los vecinos en un comunicado. Organizarse con tan poco margen es casi imposible cuando la alternativa supone más de una hora extra por una carretera de montaña en pleno invierno.
El malestar acumulado estalló este sábado por la noche. Cerca de un centenar de vecinos de Arnedillo, Munilla, Enciso y las aldeas del Alto Cidacos se reunieron en el centro cultural San José para compartir quejas y, sobre todo, para hacerse oír. De ese encuentro nació la plataforma vecinal Rescata Alto Cidacos, cuya primera denuncia apunta directamente a la falta de comunicación del Gobierno de La Rioja. «No hemos recibido información alguna sobre el estado de las obras ni sobre las alternativas posibles», aseguran en un comunicado, en el que reclaman una vía de información «puntual y detallada» sobre la situación real y los plazos.
La plataforma también pide medidas concretas y urgentes. Durante el actual corte total, solicitan que se habiliten algunas horas diarias de apertura del paso alternativo para evitar el rodeo por Vallaroso. Además, reprochan al Ejecutivo regional una falta de planificación global y de diálogo con los vecinos del valle. El inicio, hace dos meses, de las obras del azud de captación del Sistema Supramunicipal del Cidacos ha incrementado el tráfico pesado, lo que —según denuncian— acelera el deterioro de la vía alternativa y agrava aún más una situación que, para muchos, ya es difícil de sostener. Aquí, la sensación es clara: no se pide magia, solo información, coordinación y un poco de empatía.


