El trajín de gentes cargadas con bolsas o carritos de la compra llenos hasta la bandera no cesa la mañana del sábado en la Plaza de Abastos y sus alrededores. Muchos están haciendo la compra semanal, pero otros muchos han empezado ya a comprar los ingredientes necesarios para sus menús navideños, intentando anticiparse a una casi segura y más que inminente subida de precios.
Carmen ha sido precavida y, aunque aún queda más de una semana para el día de Navidad, ya tiene su cordero. No en el horno, en el congelador. No se ha esperado a que los precios suban (todavía) más y lo compró en noviembre.

En su caso, a pesar de la subida generalizada de los precios, el menú no cambia. Cordero en Navidad y cerdo en Año Nuevo. «Tenemos la creencia de que comer cerdo el uno de enero da buena suerte», cuenta Carmen. «Hacemos una picana que está buenísima. Le echamos pimientos, cebollitas y todo», explica.
En casa de Rosario, la tradición es comer pavo. Reconoce que este año aún no ha empezado con las compras, aunque el plato principal siempre lo coge en el último momento, porque si lo congela, «no sabe igual, no es lo mismo». Otros años suele empezar a comprar antes y lo va guardando, pero este confía en que su hija ya haya empezado «a coger turrones y cosas de esas». Eso sí, con lo que ya se ha puesto manos a la obra es con la compra de los regalos.

Isabel y Carmen están en plena faena. Ya han ido a comprar los mazapanes y ahora van a por los bombones. Su menú no cambia suben o bajen los precios: cardo con salsa de almendras y merluza en salsa verde. Eso sí, la subida de precios se ha notado: «Es tremenda. Sobre todo el pescado fresco. La gente dice que lo que más ha subido es el aceite, pero no. Lo que más ha subido es el pescado». «Somos clásicas, pero para la edad que tenemos comemos de todo», bromean.
María Rosario es de las que todavía no ha empezado con la compra y de las que se mantiene fiel a su menú navideño: «Yo suelo comer una ensalada, sopa de cebolla y algo de pescado. O si no, unas patatas con borraja. Yo lo que quiero es estar sana y no intoxicarme». María Rosario también ha notado la subida de los precios: «Está todo muy caro y no sabemos hasta dónde va a llegar esto».

Quienes más están notando la antelación con la que la gente hace las compras navideñas son los propios comerciantes. Como Sara, de Bacalaos Alejandra, cuyos clientes llevan ya casi un mes preparando sus menús: «La gente se anticipa. Se organiza de tal manera que lo desala y lo congela».

«Hay mucha gente que pasa, mira y se va. Supongo que es para comparar precios», cuenta Sara. «Lo que estoy notando este año es que es todo muy fluido. No se están preparando aglomeraciones y no dejo de vender. Entonces no sé si estoy vendiendo más o menos que el año pasado», añade.
Hay algo sin lo que no se entiende una mesa navideña: los embutidos. Suban o bajen los precios, unos buenos entremeses no pueden faltar. Miguel, de Embutidos Olga, lo confirma, al igual que confirma que la gente es, por lo general, precavida: «La gente se está anticipando. Han empezado con las compras navideñas hace ya quince días».

Cristina atiende tras el mostrador de Pescadería Insausti y desde ahí ve cómo la gente lleva ya tres o cuatro semanas «a tope». «Ya tengo el chip de Navidades», cuenta. Esto no es algo nuevo: «Puede que este año suba más la vida, los precios y haya más cantidad de gente que congele, pero llevo aquí 17 años y siempre a finales de noviembre o principios de diciembre la gente se ha llevado el pescado. Así que no me pilla nada nuevo, pero sí que es cierto que este año un poquito más».

Unos lo hacen por costumbre, otros porque el pescado lo tienen que congelar y ahora «mayoritariamente se está viendo por la subida de precios. La gente prefiere prevenir. Nos vamos diciendo unos a otros que sube y eso te crea incertidumbre, así que la gente al final lo compra para evitar si hay una subida de precios».


