La implantación del contenedor marrón sigue avanzando en La Rioja, pero su éxito depende, en buena parte, de desactivar una batería de excusas que se repiten desde hace años. Son frases hechas, mitos urbanos o simples malentendidos que aún hoy frenan a muchos ciudadanos a la hora de separar sus residuos en casa. Con el fin de aclarar dudas y reforzar la participación, la campaña del Consorcio de Aguas y Residuos pone el foco en desmontar -con datos y argumentos contrastados- las diez ideas erróneas más extendidas sobre el reciclaje. Y la verdad es que algunas sorprenden por lo arraigadas que han llegado a estar.
1. No, no se mezcla todo
La excusa más popular, y quizá la más persistente, es aquella de que «al final se mezcla todo en los camiones» o en las plantas de clasificación. Una frase que, aunque se desmiente una y otra vez, sigue viva en conversaciones cotidianas. Pero no: ni se mezcla, ni tendría sentido hacerlo. Los camiones, rutas y horarios de recogida son distintos para cada tipo de residuo. Y en el caso de que, por motivos operativos, un mismo camión hiciera dos recogidas, nunca cargaría ambos residuos a la vez: primero se vaciaría un contenedor y, después, otro en momentos distintos. En las plantas de tratamiento ocurre lo mismo. El Ecoparque de La Rioja, por ejemplo, cuenta con líneas independientes para envases, fracción resto, materia orgánica y voluminosos. Todo lo que llega separado se procesa separado. Y quien aún dude puede comprobarlo: el centro es visitable.
2. Tampoco quita trabajo
Otra idea extendida es que separar en casa «quita trabajo» a quienes trabajan en las plantas. La realidad es justo la contraria: el reciclaje crea hasta diez veces más empleo que enviar los residuos directamente a vertedero. Y, además, sin la separación en origen las plantas no podrían hacer su labor. Con la tecnología actual es imposible clasificar correctamente residuos que llegan mezclados, por muy grande que fuera la plantilla. La separación previa en los hogares no solo genera más empleo, sino que hace viable el sistema.
3. En otros sitios no pagan por reciclar
También se recurre, a veces, a un argumento que suena tentador: “en otros países pagan por reciclar”. En realidad, los sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR) no pagan por reciclar, sino que devuelven al ciudadano el dinero que ya pagó previamente como depósito al comprar una bebida. Si no devuelves el envase, pierdes ese dinero. No es una recompensa, sino un reembolso, y además solo se aplica a una fracción muy pequeña de los residuos generados. Por eso estos sistemas no sustituyen al sistema actual de contenedores, aunque puedan complementarlo.

4. La Rioja, una de las mejores equipadas del país
Hay quien asegura que tiene los contenedores lejos. Pero los datos desmienten esa percepción: España es uno de los países mejor contenerizados de Europa y La Rioja una de las comunidades mejor equipadas del país. Solo en la región hay más de mil seiscientos contenedores azules, más de tres mil amarillos, más de mil seiscientos iglús verdes y más de dos mil trescientos marrones. Evidentemente, no se puede colocar un contenedor en cada portal por razones logísticas, ambientales y económicas. Pero lo cierto es que están mucho más cerca de lo que se cree. Y, en el caso del contenedor marrón, su número se ampliará conforme aumente el uso y se reduzcan los contenedores de fracción resto.

5. Aperturas pequeñas por algo
Otro mito habitual señala que las aberturas de los contenedores son pequeñas “para molestar”. La explicación es mucho más sencilla: cuando la boca es grande o está completamente abierta, aumenta el número de residuos erróneos e impropios. Cuanto más pequeña es la abertura, mejor es la calidad del residuo y mayor el porcentaje que puede reciclarse. Es decir, las bocas estrechas no son un obstáculo, sino una garantía.
6. Sin tener la casa llena de cubos
También se argumenta, a menudo, que los cubos no caben en casa. Pero la cantidad total de basura es la misma separemos o no: lo único que cambia es la organización. Los cubos compactos o modulares de hoy permiten dividir los residuos sin ocupar más espacio del necesario. Y, además, la mayoría de hogares baja la basura varias veces por semana; no es imprescindible almacenar grandes cantidades en casa.
7. Huele lo mismo juntos que separados
El argumento del olor tampoco se sostiene. Los residuos orgánicos huelen exactamente igual estén mezclados o separados. Es más: con un cubo aireado y bolsas compostables —como las repartidas gratuitamente en La Rioja— la descomposición es más lenta, el oxígeno circula mejor y la intensidad del olor se reduce. Lo que huele más es, precisamente, guardar restos de comida en un cubo cerrado con bolsa de plástico tradicional.

8. Las tasas no cubren servicios
Otra excusa recurrente es “para eso ya pago tasas”. Pero las tasas cubren el servicio, no la separación en origen, que es obligatoria por ley y esencial para reducir costes. Cuando los residuos llegan mezclados, su tratamiento es muchísimo más caro. Cuanto mejor separe la ciudadanía, más barato se volverá el sistema… y, con el tiempo, también las tasas.
9. No es un negocio para ganar dinero
Tampoco es cierto que el reciclaje sea “un negocio inventado para ganar dinero”. Hoy por hoy es un proceso deficitario que se sostiene gracias al punto verde pagado por los envasadores y a las tasas municipales. La venta del material recuperado cubre apenas entre el diez y el veinticinco por ciento del coste total. Lo demás lo asumimos entre todos porque es una obligación legal y ambiental.
10. No, no contamina
Finalmente, tampoco contamina más reciclar que no hacerlo. Transportar residuos a vertedero genera la misma contaminación que llevarlos a una planta. Y, además, fabricar productos a partir de materiales reciclados reduce de forma drástica la energía necesaria, evita extraer materias primas y disminuye la huella ambiental.
En resumen: casi todas las excusas que acompañan al reciclaje se caen por su propio peso cuando se contrastan con datos reales. Y el contenedor marrón —clave para reducir la fracción resto y avanzar hacia una economía más sostenible— es el mejor ejemplo de que separar sí sirve, sí funciona y sí transforma el futuro ambiental de La Rioja.


