Con el ecuador de la cosecha ya alcanzado, los productores de la Alubia de Anguiano celebran las buenas producciones que se han recogido hasta la fecha y confían que este año sí se alcancen los 30.000 kilos. Nada que ver al año pasado, cuando esta Denominación de Origen Protegida del Alto Najerilla no llegó a etiquetar 18.000 kilos, llegando a suspenderse el festival anual que se celebra en la localidad y sirve como punto de venta directo de este producto.
«Lo del la campaña anterior fue desastroso porque empezó a llover en agosto y no paró tampoco en septiembre, por lo que la alubia no cogió color y también tuvo enfermedades en la última fase. Todo esto hizo que se perdiera bastante alubia justo a las puertas de empezar la recolección. Este año, en cambio, la climatología ha sido bastante buena y ya con la mitad de la cosecha trillándose, lo que se ha recogido hasta el momento es de muy buena calidad. Además, en un año normal se suelen recoger algo menos de treinta toneladas, pero esta campaña incluso podemos llegar a superar esta cantidad», refleja Nacho Ruiz, director técnico de la DOP.
En este sentido, el cambio climático es una de las principales amenazas del cultivo y es que las olas de calor y las abundantes precipitaciones en momentos críticos no favorecen su desarrollo. Por eso la Denominación trabaja en la mejora de la semilla autóctona de la variedad El Encinar, la única registrada en la DOP, así como con otras variedades autóctonas que hay en la región para poder incorporarlas al cultivo y abrir así el abanico en la sierra riojana.
Mientras tanto, el nuevo Centro de Selección de Legumbres ya está operativo en la localidad para dar servicio a los 34 productores de la Alubia de Anguiano y sus cerca de 30 hectáreas cultivadas. Un proyecto que supone un gran paso en el proceso puesto que hasta ahora se hacía casi todo de forma manual. «Vamos a contar con tres máquinas dimensionadas a nuestras producciones y que van a favorecer que los productores ahorren mucho tiempo en la selección, que hacían visualmente y que al final generaba un cuello de botella importante en el proceso. Ahora va a ser más efectivo y va a facilitar también que el productor amplíe la superficie cultivada, que al final es lo que nos interesa. Con esta inversión, impulsada gracias a la financiación del Gobierno de La Rioja, nos hemos puesto a la altura de las empresas legumbreras profesionales «, apunta Ruiz mientras continúan ajustando las diferentes máquinas y esperan la llegada de la de selección óptica.
Un cultivo que, pese a la modernización, mantiene su carácter tradicional especialmente en la recogida del producto, con la colocación y recogida de las varillas de alambre o palos de madera sobre las que crecen las alubias, un sistema que determina la calidad final pero que también implica mucha mano de obra. «Afortunadamente, la presencia de gente joven produciendo en este sector y también en la junta directiva de la denominación (donde todos los miembros tienen menos de 45 años) es muy importante para seguir mejorando y creciendo. Aquí existe relevo generacional y eso es un factor diferencial de Anguiano que no se ve en otros sitios y cultivos», destaca.


