Logroño, Burgos y Zaragoza afrontan la emergencia social de falta de vivienda con estrategias similares, como la construcción «quirúrgica» en parcelas pequeñas o la colaboración con el sector privado, y también coinciden en reclamar una simplificación de las normativas administrativas para favorecer desarrollos urbanísticos más rápidos.
Esta es una de las conclusiones del debate que han mantenido este lunes en Logroño el alcalde de la capital riojana, Conrado Escobar, la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala y el concejal de Urbanismo de Zaragoza, Víctor Serrano, en una jornada sobre planes municipales de vivienda organizada por el periódico El Día de La Rioja y la televisión La 7 de La Rioja.
Escobar ha anunciado que espera poder iniciar en el próximo mes de abril el primer proyecto en el que se licitará una parcela municipal, en Varea, para que se construya en ella vivienda en alquiler protegido mediante una licitación del suelo, que es dotacional, y que seguirá siendo propiedad del Ayuntamiento.
El alcalde de Logroño ha incidido en que «sería útil trabajar por una mayor simplificación administrativa» porque «el ritmo de tramitación de los proyectos resulta desesperante». Solo «agilizando» la disposición de suelo Logroño va a iniciar en dos años la construcción de 1.500 viviendas, principalmente en el sector Ramblasque, donde va a haber un 40 por ciento de pisos de protección «porque se ha buscado un equilibrio» con la vivienda libre.
«Otra tarea que tenemos es la rehabilitación en los centros históricos, en donde hay pisos vacíos, pero no tantos como a veces se dicen», ha afirmado, y ha cifrado estas viviendas en unas tres mil y para que salgan al mercado hay que «dar más garantías a los propietarios, incentivarles por ejemplo por vía de la fiscalidad».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Retener a las personas y el talento
La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayal, ha relacionado la situación de la vivienda con la demografía de ciudades como la suya, que durante años han visto cómo la gente joven se iba a otras regiones y municipios y por eso han puesto en marcha un plan específico «para que se queden o retornen». Ese plan incluye medidas en diferentes campos, entre ellos la vivienda, aunque ha admitido que en estos momentos Burgos «está encapsulado por pagar la deuda generada con el desarrollo del desvío del ferrocarril».
«Queremos trabajar por el alquiler», ha destacado Ayala, aunque ha incidido en que los ayuntamientos «tampoco se puede descapitalizar y nosotros si solo invertimos en este área, tendremos que dejar de hacer otras codas». Según sus datos, en Burgos, una ciudad de 179.000 habitantes, hay 18.000 jóvenes de 18 a 30 años que viven con sus padres «y hay que buscar soluciones para ellos» para lo que ha abogado por la colaboración público-privada.
«Seguramente hacemos menos de lo que quisiéramos, pero no podemos dedicarnos solo a construir vivienda», ha insistido y ha considerado que en este momento «se vende todo» y «por eso hay miedo a que la burbuja se pinche».
Una emergencia social
El concejal de Urbanismo de Zaragoza, por su parte, ha incidido en que «la emergencia social de la vivienda es auténtica e idéntica en ciudades como las nuestras» y ha relatado que la capital aragonesa necesitaría construir 7.000 viviendas anuales durante una década «y estamos en 2.400».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Para él «en un plazo de unos 70 años en los presupuestos la vivienda se va dimensionar como educación o sanidad» y por eso «si de verdad nos creemos el problema hay que dotarse en los presupuestos» y también «darle la vuelta como un calcetín a la legislación básica de Vivienda en el Estado» en especial a las leyes de arrendamiento y enjuiciamiento.
Ha abogado por la «acupuntura urbanísitca» dentro de las ciudades y por medidas como la «licencia express» o «buscar la bajada de precios en todas las tipologías de vivienda».


