El sindicato CCOO ha vuelto a denunciar los efectos de la reforma del sistema judicial en La Rioja, que «está generando un grave retroceso en la atención especializada a las víctimas de violencia de género». Desde principios de 2025, la organización viene advirtiendo de los problemas derivados de la implantación del nuevo modelo de Tribunal de Instancia, que unifica órganos judiciales manteniendo distintas secciones internas, entre ellas la destinada a violencia de género.
El sindicato explica que, aunque formalmente existe una sección específica, la reforma ha supuesto la desaparición práctica de los equipos especializados que trabajaban en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Estos profesionales, encargados de la atención directa a las víctimas y de tramitar las actuaciones urgentes, han pasado a integrarse en un único Servicio Común de Tramitación, junto al resto de la plantilla judicial.
Según CCOO, esta reorganización «diluye la especialización y equipara los casos de violencia contra las mujeres a litigios ordinarios», como divorcios o sanciones de tráfico. Un cambio que califican de «preocupante», por afectar al núcleo del sistema de protección.
Primeras consecuencias en Calahorra y Haro
La reforma ya está en marcha en dos de los tres partidos judiciales riojanos: Calahorra y Haro, donde entró en vigor en julio. La comunidad judicial, según advierte el sindicato, «está comenzando a sufrir las consecuencias prácticas de la Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia».
CCOO recuerda que la mayoría de casos de violencia de género llegan a los juzgados tras episodios «violentos, repentinos y urgentes» que requieren una atención inmediata tanto del juzgado de guardia como del equipo especializado en violencia de género.
Hasta ahora, en horario de mañana —el tramo donde suelen quedar a disposición judicial los detenidos— coexistían dos equipos diferenciados: tres funcionarios en el juzgado de guardia y tres funcionarios especializados en violencia de género para atender órdenes de protección, medidas urgentes y el contacto directo con la víctima.
Con la reforma, este segundo grupo ha desaparecido en Calahorra y Haro. Solo permanece el equipo genérico de guardia, que ahora debe asumir también los asuntos de violencia de género.
Para CCOO, esta «reducción drástica de personal especializado supone un debilitamiento evidente de la respuesta pública contra la violencia machista» al incrementar la carga sobre un equipo ya saturado.
La situación podría agravarse cuando, en enero de 2026, el nuevo sistema se implante en Logroño, el partido judicial con mayor población de La Rioja y que concentra la mayor carga de trabajo.
Además, en octubre de este año se han incorporado a los juzgados riojanos los delitos contra la libertad sexual y la trata con fines de explotación sexual, lo que, según cálculos del propio personal, supone un 20 por ciento más de trabajo.
A ello se suma el aumento de denuncias por violencia de género. Según los últimos datos del Observatorio contra la Violencia de Género, las denuncias en La Rioja crecieron un 37,3 por ciento en el segundo trimestre de 2025 respecto al mismo periodo del año anterior.
Para CCOO, la conclusión es clara: la reforma judicial, en lugar de reforzar la atención a las víctimas, «está dejando más frágil el sistema de protección en un momento en que la violencia aumenta».
El sindicato reclama por tanto que se restituya la especialización y se garantice la dotación de personal adecuada antes de que el modelo llegue a Logroño.


