Los planes de 941

Arnedillo vuelve a echar humo este domingo

Arnedillo ya se prepara para uno de los rituales más singulares y cargados de significado de toda La Rioja. Este domingo, 30 de noviembre, como cada último domingo del mes, el municipio volverá a sumergirse en la Procesión del Humo, una tradición que hunde sus raíces en el año 1888, cuando la villa enfrentó una de las crisis sanitarias más duras de su historia: una epidemia de viruela negra que dejó 34 fallecidos en apenas dos meses. Aquella tragedia marcó para siempre la memoria colectiva del pueblo y dio origen a una de las celebraciones más emblemáticas de la región, reconocida desde 2013 como Fiesta de Interés Turístico Regional.

Para entender la devoción que inspira esta festividad, hay que viajar a aquel otoño terrible. Sin la respuesta de la medicina, y viendo cómo cada día crecía el número de víctimas, los habitantes de Arnedillo recurrieron a aquello que siempre les había sostenido: la fe, la montaña y sus plantas medicinales. Encendieron siete velas, una por cada santo venerado en el municipio, y colocaron una más como señal decisiva: la última en consumirse revelaría al santo que deberían sacar en procesión. El destino eligió a San Andrés, protector de la salud, en un gesto que muchos aún consideran casi milagroso.

La decisión se unió al saber popular. En calles, plazas y rincones se levantaron hogueras de romero, una planta profundamente ligada a la cultura mediterránea y a la que se atribuían —y se atribuyen— propiedades desinfectantes. Los vecinos atizaban las brasas con grojo, un manojo de romero mojado, para generar un humo espeso, aromático y purificador. En medio de esa nube protectora, la imagen de San Andrés recorrió la villa. Y, con el paso de los días, la epidemia comenzó a remitir.

Desde entonces, Arnedillo honra ese gesto de fe y supervivencia repitiendo, año tras año, la misma escena que salvó a sus antepasados. La Procesión del Humo es hoy una mezcla perfecta de tradición, historia, devoción y memoria, un rito tan ancestral como vigente que sigue reuniendo a cientos de personas.

Este domingo, a partir de las 11.30 horas, la procesión partirá desde la iglesia de San Servando y San Germán, acompañada por vecinos, visitantes y curiosos que cada año se acercan para vivir en primera persona una experiencia difícil de olvidar. Como manda la tradición, las calles estrechas próximas al templo volverán a llenarse de hogueras de romero que, al paso de la imagen, serán avivadas para elevar ese humo espeso que lo envuelve todo.

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