La Rioja

Del mar a Rincón y Calahorra: apuesta por la pescadería de barrio

En los barrios, basta con pasear unos segundos para detectar una ausencia que antes parecía impensable: cada vez hay menos pescaderías. Persianas bajadas, toldos con olor a sal que ya no suben y mostradores que se quedaron sin hielo hace años. Se trata de falta de relevo generacional, y es que abrir una pescadería exige oficio, paciencia y un punto de valentía. Sin embargo, en La Rioja Baja hay un nombre que se planta frente a esa marea: Mario Fernández. En Rincón de Soto y en Calahorra, su apuesta es la excepción que confirma la regla.

Hace algo más de un año, Mario levantó la persiana de una pescadería en Rincón de Soto. Hubo tiempos de cuatro comercios del ramo en el pueblo; cuando él llegó, no quedaba ninguno. Cero. Ese vacío, sumado a un local ya montado y un alquiler amable – la antigua dueña lo que quería es que el pueblo volviese a tener el servicio- fueron el empujón que necesitaba. La idea la trajo una conversación doméstica: su novia, de Rincón de Soto, le soltó el reto con naturalidad: «¿Por qué no abres aquí?». Mario venía de pasar ocho años en Mercadona, aprendiendo el trabajo de pescadería y, después, como jefe de tienda en Vitoria, conociendo a fondo la parte que no se ve: compras, márgenes, organización. Con ese bagaje, se sintió listo para tener algo propio.

La operación fue quirúrgica: baño nuevo, cámaras, balanza, utillaje, y a rendir. Después decidió abrir en Calahorra. Allí, el movimiento surgió porque la pescadería del barrio iba a cerrar por jubilación. Los proveedores de Mario le avisaron—»se jubila, cierra»—y él decidió quedarse con el servicio para que el vecindario no perdiera otro mostrador. Lo cuenta con una mezcla de pragmatismo y orgullo: «O me la quedaba o desaparecía”.

Su mirada sobre el sector es cruda y, a la vez, cariñosa. No hay relevo porque no es un oficio fácil. Cortar, filetear, limpiar un pescado no se improvisa. En los supermercados, añade, la formación suele ser mínima y la preparación, irregular. Y ahí se cuela su ventaja: la mano. «La gente viene porque aquí se prepara bien».

La otra batalla es cultural. Los jóvenes, dice, comen poco pescado. Falta costumbre, recetas sencillas y tiempo. Mario pelea ese partido con servicios adaptados a los nuevos hábitos: reparte a domicilio todas las tardes -«a la hora que quieran»- y enseña el género de par de mañana por WhatsApp. Muchos clientes, confiesa, ni han pisado la tienda: le escriben, él manda fotos del mostrador y del congelado, y al día siguiente lo tienen en casa. Va ganando pequeñas victorias: madres que le confesaban que sus hijos «no comían pescado» y ahora repiten porque, simplemente, se lo ponen en el plato.

También desmonta mitos. No siempre hay que congelarlo todo: explica qué especies requieren ese paso por seguridad y cuáles no. Y reivindica el congelado de calidad como parte normal del negocio: «El bacalao que tengo es exactamente igual que el fresco, el mismo producto, ya congelado en origen». Su mostrador no reniega del hielo ni del frío. Reniega de la desinformación.

¿Y el precio? Otro territorio minado. «La creencia de que la pescadería es carísima no es cierta», suelta. La clave, insiste, es la calidad y el corte. En Rincón de Soto compite desde la cercanía; en Calahorra la diferencia la marca el trato y la preparación.

El plan de negocio de Mario no se construye sobre el pelotazo, sino sobre la repetición. «Prefiero una clienta que venga 52 veces al año a una que gaste mucho un día y no vuelva». Ajusta márgenes para fidelizar. Su eslogan tácito: «Si no lo tenemos, te lo traemos». Y cumple.

No todo son buenas noticias. Las ayudas públicas, lamenta, llegan tarde o no llegan. Capitalizó el paro para poder montar el primer negocio, «pero nada más».

Aun así, aquí sigue. En Rincón de Soto, devolviendo al pueblo el ritual de elegir pescado dos veces por semana. En Calahorra, evitando que una jubilación se llevara por delante otro oficio. En ambos sitios, recordando algo sencillo y poderoso: una pescadería de barrio tiene futuro.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top