El Rioja

Aldeanueva seduce con la puesta en escena de su última cosecha

Aldeanueva seduce con la puesta en escena de su última cosecha

Como cada año, Aldeanueva de Ebro ha vuelto a llenar la sala Entreviñas para celebrar uno de sus momentos más esperados: la presentación de la nueva cosecha. Bodegas, viticultores y vecinos se han acercado a una cita que ya es casi un ritual para la localidad, un punto de encuentro en el que se combina la ilusión por la vendimia recién concluida con la reflexión sobre el lugar que ocupa Rioja Oriental en el mapa vitivinícola.

Antes del acto central, los asistentes han participado en una cata a ciegas dirigida por Pedro Ballesteros, ‘Master of Wine’ español y una de las voces más autorizadas del sector. Con serenidad y análisis, ha guiado a los presentes a través de un recorrido por diferentes variedades y estilos. La intención clara: «ver dónde está Rioja Oriental y hacia dónde quiere ir». Y es que, para Ballesteros, la región se encuentra en un momento decisivo y en Rioja Oriental «ha llegado la hora de crear identidad».

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La cata no solo ha permitido descubrir matices y perfiles aromáticos como preludio a la valoración de la añada recién vendimiada. Ballesteros la ha descrito como «dramática»: no por mala, sino por lo compleja que ha sido. Con una producción pequeña, ha apuntado que la calidad es buena, pero no comparte la idea de que vaya a ser histórica. Según su visión, será una cosecha útil para aliviar existencias en un contexto de consumo a la baja que, según anticipa, «ha venido para quedarse».

Aun así, dos mensajes flotaron en la sala con cierta fuerza. Por un lado_ el mirar hacia vinos con mayor valor añadido y la apuesta por referencias más caras como vía de sostenibilidad para el sector. Por otro, una crítica directa: Rioja Oriental sigue dependiendo en exceso del tempranillo, una variedad que, aunque emblemática, «no ayuda a construir una identidad propia». Su recomendación ha sido clara: abrir la puerta a garnachas, gracianos e incluso a variedades menos habituales que puedan aportar singularidad.

Después, el momento más festivo: la degustación de los vinos de la nueva cosecha. Copas en mano, los asistentes han podido comprobar de primera mano cómo se traduce en el paladar todo lo hablado minutos antes. Aldeanueva celebró una añada que, sin promesas grandilocuentes, sí deja una certeza: la identidad que reclama Ballesteros ya se está gestando, botella a botella.

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