El mercado de garajes en Logroño se mueve en márgenes estrechos, pero muy marcados. Según el portal Idealista, existen actualmente alrededor de 160 anuncios activos de garajes en alquiler en toda la ciudad. Sin embargo, al acotar la búsqueda a la zona Centro —que incluye el casco antiguo y sus alrededores inmediatos— la cifra desciende a unas 32 plazas disponibles, lo que refleja la escasez de espacio en el corazón urbano.
Alguien que busque en internet una plaza de garaje en alquiler en el casco antiguo de la capital riojana sólo se encontrará con un único anuncio (Idealista y Fotocasa). «Garaje de alquiler en calle Valvanera. Plaza que tiene ascensor para meter y sacar el coche. Muy buena ubicación». Así reza el anuncio junto con el precio de la plaza: 90 euros al mes.
En Fotocasa, el panorama es similar: aparecen más de 110 anuncios de garajes en alquiler en Logroño, muchos de ellos clasificados como «baratos». En algunos casos aislados, se ofrecen plazas por apenas 20 euros al mes, aunque suelen corresponder a situaciones muy concretas —espacios reducidos, accesos complicados o usos alternativos como motos o trasteros.
Los precios varían de forma considerable según la ubicación. En las zonas más céntricas, como Gran Vía o Plaza de la Paz, los anuncios alcanzan los 120 euros mensuales por una plaza de coche grande.. En cambio, en áreas periféricas o residenciales como La Cava-Fardachón, el precio baja a unos 40 euros al mes. Entre ambos extremos, el barrio Oeste ofrece plazas desde 50 hasta 85 euros, y en zonas próximas al centro, como San Millán o Ayuntamiento, los precios se sitúan en torno a los 100 euros mensuales.

La diferencia de tarifas es evidente: aparcar en el centro puede costar más del doble que en los barrios exteriores. La amplitud del rango —de unos 40 euros en zonas alejadas a 120 o más en ubicaciones privilegiadas— demuestra hasta qué punto influyen factores como la ubicación, el tamaño, la accesibilidad o la comodidad de la plaza a la hora de aparcar. Y es que las plazas más económicas suelen estar asociadas a limitaciones físicas como rampas pronunciadas, giros estrechos o dimensiones reducidas que las hacen inviables para vehículos grandes.
El mercado de venta de garajes también refleja esa tensión. En Idealista, se ofertan plazas en el centro de Logroño desde unos 10.500 euros, aunque los precios medios superan los 15.000.
Lo que no se ve en internet
La escasez de anuncios no siempre equivale a ausencia de plazas. Según explica José Antonio Solozábal, responsable de Inmobiliaria Solozábal, los datos de los grandes portales «no reflejan el mercado real: las agencias apenas publican garajes en Idealista o Fotocasa porque deben pagar por cada anuncio, mientras que los propietarios particulares lo hacen gratis». En el caso de los garajes los márgenes son tan pequeños que muchos dueños los alquilan directamente, sin intermediación». Por eso, el mercado visible en internet es «solo la superficie de una realidad más amplia y dispersa».
Solozábal confirma que los precios han subido, en paralelo a la vivienda, y sitúa el alquiler medio entre 55 y 100 euros mensuales, dependiendo de la zona. El fenómeno, explica José Antonio, se agrava porque cada vez hay más coches y la misma oferta de plazas. «Es una ecuación simple: mayor demanda, misma oferta, precios al alza».
Si ya nos metemos en el casco antiguo de Logroño, «las rehabilitaciones de esta zona de la ciudad no están obligadas a incluir garajes: si el inmueble no permite su construcción, la normativa no lo exige. Muchas calles —Laurel, San Juan, Sagasta— ni siquiera permiten el acceso rodado. En esas condiciones, el garaje es, más que una comodidad, una rareza».
Por ello, desde Solozábal explican las soluciones se han buscado en los márgenes del casco antiguo: parkings subterráneos en zonas como Gran Vía, Murrieta o la ribera del Ebro, que en su día parecieron sobredimensionados y hoy están completamente llenos. «Aún me acuerdo el ejemplo del parking de Gran Vía. En su momento fue polémico, y a día de hoy absorbe buena parte de la demanda del centro de la ciudad»
En los últimos años, José Antonio también destaca la reconversión de locales comerciales en garajes o trasteros. En calles como San José de Calasanz o Rey Pastor, antiguos talleres y fábricas se han transformado en aparcamientos con centenares de nuevas plazas, «una forma de reutilizar el suelo urbano ante la falta de espacio nuevo».
La decisión de alquilar o comprar un garaje, señala Solozábal, se explica tanto por la necesidad como por la comodidad. La ampliación de la zona azul y verde, las limitaciones horarias y la escasez de aparcamiento en superficie empujan a muchos conductores hacia las plazas privadas. «La gente prefiere pagar y saber que tiene sitio antes que dar vueltas cada día».
Tanto los garajes como los trasteros, que en el centro se alquilan por unos 65 euros al mes, revelan una tendencia común: el espacio privado bajo tierra se ha convertido en un bien de valor creciente. «La falta de metros útiles en el subsuelo y la transformación del centro en zona residencial y turística presionan los precios y reducen las opciones».


