Bodegas Cerrolaza prepara su aterrizaje en el centro de Logroño con lo que será una vinoteca premium para comercializar sus vinos, pero también otros productos gourmet de calidad. La firma vitivinícola, ubicada en las afueras de Logroño (frente al parque de La Grajera), ha elegido para ello el local ubicado en la calle Capitán Gallarza junto a uno de los accesos a la Plaza de Abastos, en el establecimiento que ocupaba la antigua Perfumería Mary Ely.
Con la adjudicación del proyecto ya aprobada, todavía queda realizar una reforma, por lo que la fecha de apertura es aún una incógnita. Sin embargo, el nombre de esta tienda ya está decidido: Déjà vu by Bodegas Cerrolaza.
Lo que también está ya definido es el concepto de esta tienda de vinos. Por un lado, desde Bodegas Cerrolaza apuestan por comercializar ahí sus propias referencias, lo que ocupará entre el 50 y el 60 por ciento de la tienda. La otra parte de la oferta la completarán productos delicatessen que sean difíciles de encontrar. «En este caso todavía estamos trabajando en las colaboraciones con diferentes marcas y empresas porque, además de vino, también queremos ofrecer productos más de carácter estacional. Por ejemplo, de cara a Navidad, pues productos más enfocados a estas fechas pero siempre que sean de valor», apunta Enrique Cerrolaza.
Pero el toque diferencial sin duda va a ser un elemento extra con el que contará esta vinoteca: «Vamos a colocar un fotomatón en el que la gente que visite las calles Laurel o la San Juan, tan transitadas por turistas, puedan hacer una parada en el establecimiento para hacerse una foto que imprimiremos directamente como una etiqueta que colocaremos luego en la botella para que se la lleven. Una forma diferente y especial de tener un recuerdo de ese momento. Además, ofreceremos la posibilidad de que se la lleven una vez la botella esté etiquetada o bien enviar los pedidos a domicilio para mayor comodidad del cliente».
La idea de la bodega para esta vinoteca es abrir de jueves a domingo, con un servicio muy enfocado a todo ese turismo que visita cada semana la capital riojana. «Cuando nos enteramos que el Ayuntamiento de Logroño ofertaba estos puestos del Mercado de Abastos nos interesó mucho porque lo vimos como una zona potencial ya que es muy transitada a diario, lo que la hace idónea para exponer nuestra marca y a su vez dar un servicio en un punto físico en una zona neurálgica de la ciudad», apunta Cerrolaza.


