Hostelería Riojana cree que la nueva ordenanza de terrazas de Logroño «echa por tierra una parte esencial de la actividad de bares, cafeterías y restaurante de la ciudad». «Las terrazas implican un estilo de vida, una seña de identidad del paisaje urbano de Logroño; una característica del disfrute y del ocio de los logroñeses y de nuestros visitantes que, con la normativa municipal, quedará limitada y restringida de una manera desproporcionada», subraya la asociación, a través de un comunicado emitido tras conocer que el pleno de la capital riojana votará la nueva normativa el próximo jueves.
La nueva ordenanza establece el cierre de las terrazas a las 1:30 horas los viernes y los sábados, mientras que de domingo a jueves deberán estar recogidas a la medianoche. Es, de facto, media hora más que lo que recogía inicialmente el anteproyecto, que establecía la una de la madrugada la hora límite en que podían prestar servicio las terrazas.
No solo eso, ya que -a su juicio- esta ordenanza «pone en riesgo el turismo de Logroño y, por tanto, la viabilidad del sector hostelero en la ciudad, ya que una parte de sus ingresos provienen de estos espacios- , y por añadidura rompe con uno de los mayores atractivos turísticos de Logroño que son las terrazas».
Según Hostelería riojana, con esta propuesta, «el Ayuntamiento de Logroño no asegura el debido equilibro a la convivencia con los vecinos y la actividad económica y no garantiza reglas que sean claras, proporcionales y no discrecionales, aumentado la inseguridad jurídica de los hosteleros y fomentando las decisiones arbitrarias».
Por todo ello, la asociación reclama al Ayuntamiento de Logroño que proceda a revisar y modificar esta ordenanza, que «es un verdadero varapalo a la hostelería y al turismo logroñeses».
La práctica totalidad de las alegaciones han sido rechazadas
La organización empresarial hostelera presentó el pasado mes de junio «más de 20 páginas de alegaciones al borrador de la ordenanza, que han sido en la práctica totalidad rechazadas por el Consistorio logroñés».

Aquellas alegaciones fueron respaldadas por la Federación de Empresas de La Rioja (FER), la Mesa de Turismo de la Federación de Empresas de La Rioja, Bodegas de Logroño y salas de fiestas y discotecas.
El documento de alegaciones «analizaba limitaciones, distancias, tamaños o emplazamientos, horarios, estructuras y equipamientos, tramitaciones, aspectos económicos y sancionadores, zonas protegidas, etc. y fueron presentadas con el ánimo de garantizar la actividad económica y respetar la convivencia de las terrazas con los vecinos. Salvo algún tema asilado, todas las alegaciones se han rechazado».
Elementos «esenciales»
El Ayuntamiento de Logroño «parece no querer comprender que las terrazas no son elementos accesorios y meramente decorativos u ornamentales de los bares, restaurantes y cafeterías, sino que forman parte esencial de la actividad hostelera. Son una fuente principal de los ingresos de los locales y pequeños negocios, sin los cuales el riesgo de quiebra en el sector es muy elevado», lamenta Hostelería Riojana.
El colectivo advierte de que «si prospera la ordenanza municipal, se producirá un hecho inaudito en la ciudad de Logroño. Estas severas restricciones que marca la ordenanza tendrán un impacto negativo sobre el ocio y modo de vida de los logroñeses, el turismo, el atractivo de la ciudad y el empleo en el sector».


