Es, por definición, la milla de oro del comercio logroñés. Ambas orillas de sus poco más de 250 metros han sido durante décadas el oscuro objeto de deseo para las grandes marcas, sabedoras del prestigio que otorgaba abrir sus puertas en San Antón. En los últimos años, en cambio, dicha calle no ha permanecido ajena a una crisis alimentada, principalmente, por la irrupción del comercio electrónico, propiciando una insólita estampa de escaparates vacíos en la gran referencia comercial de la capital riojana.
Contábamos días atrás cómo la mudanza de Tous suponía el último movimiento en el tablero de una calle que tendrá que seguir esperando para una ansiada reurbanización pospuesta durante lustros. En el corto plazo tan solo se atisba la construcción de una rotonda -debe acometerse en 2026- para facilitar el acceso a San Antón a los vehículos que descienden por Vara de Rey hacia el centro de la ciudad.
Mientras tanto, las firmas tratan de mantener la intensidad del pulso comercial, que se atisba dispar a ambos extremos de la vía. De este modo, mientras los números iniciales (los más próximos a la Gran Vía) apenas han variado sus inquilinos en el último lustro, los más cercanos a Pérez Galdós han asistido a un carrusel de cierres, muchos de los cuales están en vías de reemplazo.
El más inminente es el del antiguo ‘Sol & Sol’ en el número 32 de la calle, que el pasado verano bajó la persiana tras casi veinte años de actividad. Desde entonces, ese codiciado local que hace esquina con Pérez Galdós ha albergado en un par de ocasiones la tienda efímera de Sibari Republic (firma de productos de cosmética) y actualmente se prepara para la apertura de ‘Hello Nails’, cadena de centros de belleza con más de doscientos establecimientos repartidos por España, Portugal e Italia.

El vacío de las marcas textiles
Justo en la esquina de enfrente (números 25 y 27), los vaivenes de los comercios textiles han provocado el mayor vacío comercial de San Antón. Completamente vacíos se muestran los escaparates de la camisería Molgoy (en la esquina de la vía) y El Ganso (que se ha trasladado a la acera contraria).

Pero, sobre todo, la mayor cicatriz en la principal arteria comercial de Logroño es la dejada por Massimo Dutti, que el pasado verano provocó una conmoción al anunciar su cierre después de 35 años en la capital riojana y con una plantilla de once trabajadores. Desde hace semanas, su amplio local ya solo anuncia que los clientes de la firma textil tendrán que recurrir ahora al comercio electrónico para comprar sus prendas.

Unos metros más abajo en dirección a la Gran Vía, esa misma acera muestra otro vestigio de tiempos mejores para la actividad comercial. A la altura del pasaje sorprende ver vacíos dos locales codiciados por su ubicación como cruce de caminos: los que en su momento ocuparon Barceló Viajes y la empresa textil Mussa.

Aunque no ha sido un estreno como tal, sí ha supuesto cierto soplo de aire fresco la reforma del local de Mango, que ha ganado en sensación de amplitud tras varias semanas cerrado por obras de calado.

Regresando a la acera de los números pares, la llegada de Tous a la esquina con Pilar Salarrullana deja como único local disponible el que hasta la pasada primavera empleaba ARPA Autismo para abrir su tienda efímera (entre los números 18 y 20), que ha pasado a ser fija justo enfrente, en las dependencias que durante décadas dieron cobijo a la Sastrería David.

Estos vaivenes de aperturas, cierres y mudanzas no hacen sino subrayar el interés que despierta una calle San Antón que sigue deshojando la margarita para someterse al profundo lavado de cara que lleva décadas ansiando. Una intervención de calado con la que espera que la milla de oro comercial de Logroño brille como antaño.


