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La UD Logroñés se viste de Copa para recuperar el impulso perdido

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Sin pretenderlo, y por méritos propios, la UD Logroñés se ha convertido en un equipo copero. Es más, pese a militar desde hace tiempo en el fútbol modesto, la UD Logroñés ha escrito con letras doradas su nombre en la historia de este torneo. No porque lo haya ganado. Nunca ha tenido posibilidades reales de hacerlo. Pero sí que ha protagonizado en este torneo historias de esas que hacen que los focos del fútbol nacional apunten por unas horas a lo que está sucediendo en Logroño.

Esos partidos contra el Valencia de Isco, o las citas en el Sánchez Pizjuán, las rondas superadas desde el punto de penalti, o el triunfo ante el Cádiz, entonces líder de Segunda División… Pero sobre todo, y sin duda alguna, lo ocurrido el curso pasado, cuando una plantilla que estuvo muy lejos de cumplir los objetivos deportivos marcados para la temporada eliminó, primero al Eibar, después al Girona, y finalmente cayó por penaltis (0-0 / 3-4) ante el Athletic.

Copa del Rey: UD Logroñés – Athletic de Bilbao. / Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Historias como la que protagonizó Pol Arnau, el joven ya excanterano de la UD Logroñés. Se puso los guantes, resistió bajo palos durante la prórroga y asistido por el recuerdo de su padre paró un penalti en la tanda final para dar el pase a la tercera ronda al equipo de Logroño. La UD Logroñés se ganó un pie de página en el libro de la memoria de este torneo que agita relatos deportivos.

¿Mereció la pena? Seguro. A pesar de que la plantilla del curso pasado justificara sus posteriores malos resultados por lo mucho que les despistó su concurso en la Copa del Rey. Sin advertir el importante detalle de que sus peores resultados en liga comenzaron cuando el Athletic ya había eliminado a los riojanos. Pero, sin duda, mereció la pena.

¿Merece la pena concursar de nuevo en este torneo? Merece la pena, a pesar de las dos últimas derrotas en liga, de verse de nuevo fuera de los puestos de playoff de ascenso o de saber que el domingo, sin casi tiempo para prepararse, visita Las Gaunas el líder del Grupo 2. El aura del club se ha forjado en buena medida por sus éxitos coperos. Sin ir más lejos, este club ha jugado quince ediciones de la Copa del Rey. Muchas teniendo en cuenta que lleva compitiendo 17 temporadas. Exige clasificarse, algo que no está al alcance de todos -desafortunadamente-. Este jueves competirá por decimosegunda edición consecutiva en el torneo más popular del fútbol español. Hay constancia copera en las barras blancas y rojas.

Doce ocasiones seguidas afrontando una primera final para buscar la siguiente. Siempre con el ojo puesto en la posibilidad de medirse, aunque sea por un único día, contra las mejores entidades deportivas del país. El Alavés, el Valencia, el Sevilla, el Cádiz, el Eibar, el Albacete, la Real Sociedad, el Girona, el Athletic… y los que están por venir mientras la entidad no logre situarse de nuevo en el fútbol profesional. Porque la UD Logroñés presume a día de hoy de haber eliminado en Copa a los tres rivales de Segunda División contra los que se ha enfrentado en Copa durante todos estos años: Cádiz, Albacete y Eibar.

Celebración tras eliminar al Girona la temporada pasada. / FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Ahora el reto vuelve a ser el mismo. Pasar a la segunda ronda a ver qué le depara la fortuna. Su deseo siempre ha sido traer a Logroño de nuevo al Real Madrid o al Barcelona. Lo rozó el curso pasado. Sería el encuentro del millón de euros. En cinco ocaciones, la UD Logroñés ha llegado a los dieciseisavos de final (dos en el antiguo modelo, tres en el nuevo formato). Y puede presumir de otro hito en Copa, salvo ante los equipos de Primera División, la entidad blanquirroja ha superado las otras diez eliminatorias que ha jugado en casa. Es decir, que como equipo local en Copa y en Las Gaunas, solo ha sido eliminado por los mejores clubes del fútbol español.

El siguiente reto en su idilio con el torneo del ‘KO’ es la Ponferradina. Y a pesar de quedar encuadrado en la semana más complicada de lo que va de temporada, a pesar de la amenaza de una tercera derrota seguida en liga, a pesar de todo… la UD Logroñés sabe que la Copa le ha dado más de lo que le ha podido quitar. Muchas de las adhesiones con las que cuenta en sus gradas a pesar de su mal desempeño deportivo vienen dadas por sus mágicas noches en Copa.

Lleno en Las Gaunas ante la Real Sociedad. / Fernando Díaz

Noches frías de bocata y poco más en las que todos quedan prendados por el desempeño competitivo que surge casi de forma improvisada. Ese toque que le permite superar tandas de penalti, llevar partidos a la prórroga, marcar en los minutos finales… Nadie espera mucho del partido contra la Ponferradina. Probablemente, en la intimidad, en confianza, sin que nadie escuche, ante el espejo, los responsables de la entidad esperen un gol tempranero del rival de superior categoría para no tener que quemar naves que deberían ser importantes para la cita contra el Utebo. Pero la Copa es otra cosa para este club: sabe competir, sabe ganar, saber esforzarse… y juega sin presión. Y finalmente acaba llenando el estadio, resolviendo en parte las cuentas, y sumando adeptos que están haciendo este tránsito por el desierto algo más agradable. Porque caminar solo tiene que resultar horrible.

Porque el reto en Copa no pasa por construir fútbol. Es decir, la UD Logroñés parece harta de proponer ante todos sus rivales de Segunda Federación, esos que esperan la propuesta riojana. En Copa, son los rivales los que deben exponer, y la UD Logroñés, como hará esta noche de jueves, se dará el gustazo de aguantar, de resistir, de tratar de destruir a la espera de que suene la flauta del talento que a veces tiene para romper el partido a su favor.

Triunfo ante el Cádiz, entonces líder de Segunda. / FOTO: Edu del Campo.

No existen las rachas eternas, ni las estadísticas perfectas. Tan solo relatos basados en datos, como los que presenta ante la Ponferradina la UD Logroñés. Se vestirá una vez con el traje de luces de las grandes noches, con mucho que ganar y poco perder -al contrario que en liga-, y asumirá desde el rigor defensivo superar a un rival de superior categoría a la que tampoco le va la vida en esto de la Copa porque suficientes problemas tiene el proyecto berciano que parece se había acostumbrado al fútbol profesional y la profesional Primera Federación machaca cuerpos otrora esbeltos.

Sin Camacho, sin Bobadilla, sin Quique Rivero, sin Lupu, sin Berto Rosas… Unai Mendia traza un plan competitivo, para dar la cara, para exponer lo justo y necesario, para tratar de pasar porque entiende que la mejor manera de pasar página de la derrota ante el Tudelano es ganar el siguiente partido. Y esto pasa por la Ponferradina, por la Copa, por el torneo fetiche de la UD Logroñés. Partido de frío, de bocadillo de cuarto de hora, de final agónico, de todo o nada, con sabor a final. Ya llegará después el domingo, la liga, el Utebo, la maldita Segunda Federación que le exige proponer, crear, ganar para frustración de todos los que este jueves no esperan nada en Copa aunque vivirán el partido con expectación. Porque si los ha hecho siempre, solo es cuestión de hacerlo una vez más.

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